Gracias al Telescopio Espacial James Webb (JWST), los científicos observaron la luz proveniente del exoplaneta NGTS-10A b durante 18 horas, lo que corresponde a un año completo de este planeta orbitando muy cerca de su estrella.
NGTS-10A b es un 'Júpiter caliente'. En este tipo de planeta, una cara está permanentemente iluminada mientras que la otra permanece sumergida en la noche, generando diferencias de temperatura de varios cientos de grados. Estos contrastes alimentan vientos que pueden alcanzar varios kilómetros por segundo, capaces de transportar gases a escala global.
Sus observaciones revelan que el monóxido de carbono (CO) domina la composición química de la atmósfera tanto en el lado diurno como en el lado nocturno, mientras que el metano (CH₄), esperado en el lado nocturno, es fuertemente deficiente. En condiciones normales, la química debería favorecer el CO a altas temperaturas y el CH₄ a temperaturas más bajas, como es el caso en las atmósferas de los planetas gigantes del Sistema Solar.
La falta de metano en el lado nocturno puede explicarse por el transporte muy rápido del gas entre el lado diurno y el lado nocturno. Los vientos son lo suficientemente fuertes como para que la reacción química que transforma el CO en CH₄ simplemente no tenga tiempo de llevarse a cabo, impidiendo así que la atmósfera alcance el equilibrio. Este fenómeno, predicho durante mucho tiempo, se confirma aquí por primera vez de manera directa.
Este descubrimiento subraya el papel clave de la dinámica atmosférica en la comprensión de los exoplanetas y abre nuevas perspectivas para el estudio de estos mundos lejanos.
Fuente: CNRS INSU