Adrien - Lunes 20 Abril 2026

🪐 ¿Vida extraterrestre por todas partes, desplazándose por toda la galaxia?

La vida podría surgir y desplazarse en la oscuridad total del espacio, lejos de cualquier estrella.

Trabajos recientes muestran que las lunas que acompañan a planetas errantes podrían conservar océanos líquidos durante miles de millones de años. Estos mundos aislados representan así nichos potenciales para la vida, diseminados y desplazándose por toda la galaxia.

Expulsadas de su sistema estelar original tras perturbaciones gravitacionales, estos planetas derivan solos en el vacío interestelar. Pueden conservar sus satélites naturales, cuyas órbitas a menudo se transforman tras la eyección para volverse fuertemente elípticas.


Esta órbita muy alargada provoca cambios constantes de distancia entre la luna y su planeta anfitrión. Tal dinámica genera importantes fuerzas de marea, que deforman periódicamente el interior del satélite. La fricción resultante de estas flexiones produce un calor interno suficiente para mantener agua en estado líquido, incluso en ausencia de radiación estelar y a pesar del intenso frío espacial. Este mecanismo, denominado calentamiento por mareas, puede continuar durante periodos comparables a la historia de nuestro planeta.


Nos encontramos por tanto en una situación donde, contraintuitivamente, la eyección del planeta y de su satélite prepara un entorno adaptado para el surgimiento de la vida. Ya no se trata de la zona habitable alrededor de una estrella: el sistema se ha constituido a sí mismo en una zona habitable propia, o islote habitable.

Para evitar que este calor se pierda en el espacio, es necesaria la presencia de una atmósfera adecuada. Los científicos se han centrado en envolturas ricas en hidrógeno. Efectivamente, a diferencia del dióxido de carbono que se solidificaría en estas condiciones glaciales, el hidrógeno permanece en estado gaseoso. Bajo una presión elevada, sus moléculas pueden atrapar el calor. Esto constituye una capa aislante eficaz, permitiendo que la superficie de estas lunas conserve una temperatura compatible con agua líquida.

Estas configuraciones presentan similitudes con la Tierra primitiva. Las fuerzas de marea que actúan sobre estas lunas también podrían crear ciclos de evaporación y condensación, participando así en la formación de moléculas prebióticas.

Los planetas errantes serían muy numerosos en la Vía Láctea, algunas estimaciones los comparan en cantidad a las estrellas. Si una fracción de ellos posee lunas, estos satélites ofrecen refugios estables donde las condiciones habitables podrían mantenerse durante miles de millones de años.

Estos trabajos, publicados en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, amplían por tanto el campo de los mundos potencialmente acogedores más allá de los sistemas estelares, indicando que ecosistemas podrían aparecer incluso en las regiones más oscuras del cosmos.

Fuente: Monthly Notices of the Royal Astronomical Society
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