Adrien - Miércoles 8 Abril 2026

⚛️ Una nave de propulsión nuclear para Marte en 2028

¿Propulsar una nave hacia Marte gracias a la energía nuclear? Este concepto toma forma con el proyecto SR-1 Freedom de la NASA. Previsto para un lanzamiento en 2028, este artefacto marca un punto de inflexión en la exploración interplanetaria.

Pero antes de hablar de nuclear, hay que hablar de electricidad.


Una ilustración de la nave espacial SR-1 Freedom de la NASA, equipada con un sistema de propulsión nuclear eléctrica.
Crédito: NASA

La propulsión eléctrica, a menudo denominada motor iónico, funciona transformando un gas como el xenón en iones para producir un empuje. Esta fuerza es muy débil, pero se suma de manera progresiva, permitiendo alcanzar velocidades elevadas en grandes distancias. Desde los años 1960, este sistema ha sido utilizado para numerosas misiones, primero en órbita terrestre, luego hacia otros objetos celestes, probando así su fiabilidad y su interés para los viajes lejanos.


Sin embargo, en las zonas remotas del Sistema solar, los paneles solares se vuelven insuficientes para alimentar estos motores. Los generadores termoeléctricos de radioisótopos, o RTG, aportan una respuesta explotando el calor liberado por la desintegración radiactiva del plutonio-238. Estos dispositivos han permitido que artefactos como las sondas Voyager o los rovers marcianos funcionen durante décadas, proporcionando una fuente de energía estable a pesar de un ambiente difícil. Aquí se trata de suministro de energía para los circuitos internos, no para la propulsión.

La propulsión nuclear eléctrica combina por su parte un reactor de fisión y un motor iónico. El reactor genera electricidad que sirve para cargar eléctricamente el gas propulsor. Este enfoque entrega una potencia mucho más importante que los sistemas solares, lo que facilita el transporte de cargas más pesadas y la exploración de las regiones donde la luz solar es demasiado débil. Así traza la ruta hacia misiones más ambiciosas en dirección a Marte o más allá.


Propulsores de efecto Hall en prueba en la base aérea de Edwards en California, en marzo de 2025.
Crédito: U.S. Space Force Photo por AFRL

El uso de materiales nucleares en el espacio requiere medidas de seguridad muy estrictas. Los RTG están por ejemplo encerrados en materiales resistentes como el grafito y el iridio para reducir los riesgos en caso de incidente. A pesar de ciertos temores expresados en el pasado, durante el lanzamiento de la sonda Cassini-Huygens por ejemplo que utilizaba esta tecnología, las misiones equipadas con estos generadores se han desarrollado hasta ahora sin incidentes.

Las pruebas de propulsión nuclear eléctrica comenzaron en 1965 con el satélite experimental SNAP-10A, que sigue siendo hasta la fecha el único reactor espacial lanzado. Tras el abandono de varios proyectos posteriormente, la NASA relanza ahora esta tecnología con el SR-1 Freedom. Si los obstáculos técnicos se superan, esta iniciativa podría permitir viajes más rápidos y eficaces, modificando en profundidad la exploración espacial para los próximos años y décadas.

Fuente: NASA
Ce site fait l'objet d'une déclaration à la CNIL
sous le numéro de dossier 1037632
Informations légales