Un equipo de investigación descubrió que los adolescentes que son mentirosos patológicos a menudo lidian con déficits en las funciones ejecutivas, por ejemplo, una memoria deficiente o problemas con el control de impulsos.
Los profesionales podrían considerar, por lo tanto, el uso de tratamientos enfocados en las funciones ejecutivas (terapia cognitivo-conductual, trabajo en la inversión de hábitos) en estos pacientes, indica Victoria Talwar, profesora del Departamento de Psicopedagogía y Psicología de la Consejería de la Universidad McGill. La profesora Talwar dirigió este estudio en colaboración con colegas de dos instituciones en Texas.
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Interacción entre las funciones ejecutivas y la mentira
La mentira patológica es una tendencia persistente, y a menudo compulsiva, al engaño.
Aunque en teoría, las funciones ejecutivas podrían contribuir a la capacidad de engañar - por lo que las personas con mejores funciones ejecutivas serían mejores mentirosos -, una persona con una disfunción ejecutiva, como un bajo autocontrol o una autorregulación deficiente, puede tener dificultades para inhibir la mentira, explica Victoria Talwar.
"La memoria de trabajo, es decir, la capacidad de retener información en la memoria a corto plazo y hacer seguimiento de las consecuencias, participa en el proceso, por lo que las personas en las que esta memoria es deficiente pueden tener dificultades para anticipar las consecuencias, indica. Esta es quizás en parte la razón por la que tienden a mentir."
Diferentes muestras, diferentes resultados
Estudios sobre la mentira patológica en adultos han mostrado que el problema a menudo comienza en la adolescencia. Por eso el equipo quiso examinar un segmento más joven de la población.
Más de 500 participantes de 10 a 18 años, así como sus padres, participaron en el estudio. Había una amplia muestra general de niños y adolescentes así como una muestra más enfocada de niños y adolescentes sospechosos por sus padres de ser mentirosos patológicos.
El equipo de investigación entrevistó a los jóvenes participantes sobre sus mentiras, evaluó sus funciones ejecutivas y realizó pruebas para detectar posibles psicopatologías. Los padres, por su parte, fueron invitados a estimar el número de veces que su hijo había mentido en las últimas 24 horas.
El equipo identificó manifestaciones de mentira patológica en 63 de los jóvenes participantes, y también observó un vínculo entre la mentira y la presencia de déficits en las funciones ejecutivas.
"Los mentirosos patológicos declararon haber proferido un promedio de 9.6 mentiras por día, observa Victoria Talwar. En la muestra de mentirosos patológicos, los puntajes de las funciones ejecutivas fueron notablemente altos, lo que da cuenta de una disfunción ejecutiva. Más precisamente, constatamos en estas personas deficiencias clínicamente importantes en atención, memoria de trabajo, nivel de actividad y control de impulsos."
La profesora agrega que el perfil de la mentira patológica se distingue del de otras psicopatologías, en particular los trastornos de conducta y los rasgos de personalidad antisocial, de modo que los mentirosos patológicos no presentan necesariamente estas otras psicopatologías.
La verdad sobre la mentira
¿Cómo puede un equipo de investigación que estudia la mentira saber si los participantes dicen la verdad sobre sus mentiras?
"Estudios han demostrado que hay una correlación entre las declaraciones de mentira o trampa y los comportamientos reales de mentira o trampa, indica Victoria Talwar. Un número de estudios realizados en los últimos diez años muestra que, en el conjunto de la población, la mayoría de las personas son relativamente honestas y mienten solo ocasionalmente, mientras que una pequeña proporción miente frecuentemente - un comportamiento asociado con otras dificultades o con problemas de salud mental."
Próximos pasos
La profesora Talwar precisa que este estudio no indica la prevalencia de la mentira patológica en adolescentes, ya que el equipo buscó deliberadamente adolescentes que mentían frecuentemente y por lo tanto no trabajó con una muestra representativa de la población.
Sería necesario realizar ahora un estudio a gran escala para examinar la prevalencia de la mentira patológica dentro de la población general de niños y adolescentes, indica.
Agrega que otras investigaciones enfocadas en una mejor comprensión de los comportamientos mentirosos en niños y adolescentes podrían conducir a intervenciones tempranas.
El estudio
El artículo "Función ejecutiva y mentira patológica en la adolescencia: Examinando prevalencia y etiología", por Drew A. Curtis, Christian L. Hart y Victoria Talwar, ha sido publicado en el
Journal of Psychopathology and Behavioral Assessment.
Fuente: Universidad McGill