Un equipo de la Universidad de Bonn se interesó por las consecuencias de la crisis financiera asiática de los años 90 en Indonesia. Sus trabajos, publicados en
Global Food Security, indican que el alza de los precios del arroz, alimento básico local, modificó el crecimiento de los niños expuestos, con repercusiones medibles décadas más tarde.
Para demostrar este vínculo, los investigadores analizaron datos recopilados durante muchos años, comparando la evolución regional de los precios del arroz entre 1997 y 2000. Sus observaciones permitieron establecer una correlación entre estas fluctuaciones y las medidas corporales tomadas durante la infancia y luego en la edad adulta. Los niños afectados por la crisis presentaron no solo una estatura inferior a la media, sino también una mayor probabilidad de desarrollar obesidad posteriormente.
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Este fenómeno tiene su origen en una adaptación de las dietas alimentarias en períodos de crisis. Las familias tienden entonces a privilegiar alimentos ricos en calorías pero pobres en nutrientes esenciales, generando así carencias de micronutrientes. Estos déficits afectan el crecimiento sin reducir necesariamente el peso corporal, una situación que puede conducir a problemas de salud posteriores.
Los efectos aparecen particularmente marcados en las zonas urbanas, donde los hogares dependen completamente de las compras de alimentos, a diferencia de las regiones rurales donde parte de la producción puede autoconsumirse. Además, el nivel educativo de los padres influye en la capacidad para hacer frente a la situación, siendo los hijos de madres con menos educación más susceptibles de sufrir consecuencias negativas.
Estos resultados invitan a una reevaluación de las intervenciones durante los choques económicos. Garantizar un aporte calórico mínimo no basta; también es importante mantener la calidad nutricional de los alimentos, sobre todo para los niños pequeños cuyo desarrollo está en curso.
En el clima actual, marcado por el aumento de las crisis relacionadas con conflictos, pandemias y eventos climáticos extremos, estos trabajos encuentran un eco particular. El estudio indonesio proporciona pistas para comprender mejor cómo las perturbaciones económicas se transforman en riesgos sanitarios duraderos.
Fuente: Global Food Security