Adrien - Lunes 12 Enero 2026

🌡️ ¿Tu habitación está demasiado caliente? Descubre cómo esto afecta a tu salud

La temperatura de tu habitación podría influir en tu nivel de estrés durante el sueño.

Investigadores de la Universidad Griffith en Australia llevaron a cabo un estudio siguiendo a adultos mayores de 65 años en sus propias casas. Utilizaron rastreadores de actividad y sensores de temperatura para recopilar datos durante un verano completo. El objetivo era comprender cómo el calor nocturno afecta al corazón y a la capacidad de recuperación del cuerpo, evitando las condiciones artificiales de los laboratorios.


Imagen ilustrativa de Unsplash

Cuando el cuerpo está expuesto al calor, el corazón debe trabajar más para bombear sangre hacia la piel y disipar el calor. Según el Dr. O'Connor, este aumento del ritmo cardíaco puede crear estrés y reducir la posibilidad de recuperarse de las exposiciones al calor del día. Para los adultos mayores, cuyo cuerpo se adapta menos a las variaciones térmicas, este efecto es aún más marcado, lo que explica por qué son más vulnerables a las noches cálidas.


El estudio se realizó en condiciones reales, con 47 participantes equipados con dispositivos de seguimiento durante el verano austral. Las temperaturas de la habitación se registraron cada diez minutos, y las horas de sueño se analizaron entre las 21:00 y las 07:00 horas. Este enfoque permite obtener datos representativos de la vida diaria, ofreciendo una visión precisa de los hábitos de sueño y los entornos domésticos.

Los resultados mostraron que cuando la temperatura supera los 24°C, la variabilidad de la frecuencia cardíaca disminuye, señal de una recuperación autónoma menos eficaz. Por ejemplo, entre 24 y 26°C, las posibilidades de perturbación aumentan un 40%, y esta probabilidad crece con el calor. Las temperaturas nocturnas más altas también están vinculadas a un ritmo cardíaco más rápido y a un predominio del sistema simpático, asociado al estrés.

Con el cambio climático, las noches cálidas se vuelven más frecuentes, lo que podría tener consecuencias en la salud cardiovascular de las personas mayores. El Dr. O'Connor señala que aún no existen recomendaciones oficiales para las temperaturas nocturnas, a diferencia de los límites diurnos establecidos en 26°C. Esta carencia pone de relieve la importancia de investigaciones adicionales para guiar las prácticas domésticas y las políticas de salud pública.

Este trabajo, publicado en BMC Medicine, proporciona información útil para adaptar el entorno de sueño. Manteniendo una temperatura fresca, es posible favorecer una mejor recuperación nocturna y mejorar la salud general de los adultos mayores, particularmente vulnerables a los efectos del calor. Estos hallazgos invitan a considerar el aire acondicionado o la ventilación como herramientas simples para mejorar el bienestar.

Fuente: BMC Medicine
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