Las agrupaciones estelares a veces dan lugar a asociaciones extremadamente densas, pero ¿hasta dónde pueden reducirse las distancias orbitales? Una observación reciente muestra un caso que contradice todo lo que se había considerado hasta ahora.
El satélite TESS de la NASA ha permitido identificar un sistema estelar llamado TIC 120362137, que constituye la configuración cuádruple más compacta jamás registrada. Este sistema presenta una arquitectura singular, con tres estrellas íntimamente ligadas y una cuarta más distante.
Durante el análisis de los datos de TESS, los investigadores primero interpretaron las señales como provenientes de un par de estrellas que se eclipsaban regularmente. Tamás Borkovits de la Universidad de Szeged precisó que caídas adicionales en el brillo llevaron a la identificación de una tercera estrella, y finalmente de una cuarta, confirmada por observaciones espectroscópicas terrestres.
Esta configuración es tan compacta que las tres estrellas interiores cabrían dentro de la órbita de Mercurio alrededor del Sol, mientras que la estrella exterior se sitúa a una distancia comparable a la de Júpiter. Esto la convierte en un espécimen notable de sistema jerárquico, donde varios cuerpos evolucionan en un espacio reducido.
Las tres estrellas centrales son más masivas y calientes que el Sol, mientras que la cuarta es más fría y similar a nuestra estrella. Simulaciones numéricas indican que, en aproximadamente 276 millones de años, las estrellas interiores se fusionarán progresivamente para formar finalmente una enana blanca.
La evolución hacia las enanas blancas
Las estrellas, como todos los objetos astronómicos, siguen un ciclo evolutivo. Después de agotar su combustible nuclear, las estrellas de masa intermedia, similares a las de TIC 120362137, entran en una fase de gigante roja.
Durante este período, se dilatan y pueden fusionarse con compañeras cercanas si las órbitas son suficientemente estrechas. Estas fusiones alteran la masa y la composición de las estrellas, conduciendo a la aparición de nuevos objetos estelares.
Al final de este proceso, las estrellas expulsan sus envolturas externas y se contraen en enanas blancas, restos densos y calientes. Esta transformación libera una cantidad importante de energía y puede modificar el entorno estelar circundante.
Fuente: Nature