Bajo las nubes arremolinadas de Júpiter, la composición interna del planeta había sido hasta ahora difícil de penetrar. Un estudio reciente se basa en modelos informáticos para estimar la cantidad de oxígeno presente, proporcionando así pistas sobre la génesis del gigante gaseoso.
Para avanzar en esta investigación, científicos de la Universidad de Chicago y del Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory) de la NASA elaboraron simulaciones detalladas de la atmósfera interna joviana. Al combinar química e hidrodinámica, estos modelos rastrean los desplazamientos de gases y partículas, proporcionando una representación fina de las capas profundas.
Júpiter con la Tierra en comparación.
Imagen Wikimedia
Según sus trabajos, Júpiter contendría aproximadamente una vez y media más oxígeno que el Sol. Esta abundancia respalda la hipótesis de una formación del planeta por la agregación de materia helada más allá de la línea de hielos, una región donde el agua era abundante en el joven Sistema Solar.
Por otra parte, la circulación atmosférica profunda de Júpiter resulta más lenta de lo previsto, con gases que necesitan varias semanas para migrar entre las capas. Este dato transforma nuestra percepción de los intercambios entre calor, tormentas y reacciones químicas en el interior del planeta.
Más allá de estos descubrimientos, la composición de Júpiter permite rastrear la historia del Sistema Solar. Los planetas preservan de hecho huellas químicas de su medio de formación, funcionando como archivos de su pasado e iluminando la evolución planetaria.
Hasta ahora, misiones espaciales como Juno de la NASA han proporcionado mediciones indirectas, pero las simulaciones ofrecen ahora un panorama más exhaustivo. Este método podría aplicarse a otros planetas gigantes para profundizar su estudio.
Este enfoque integrado permite explorar las atmósferas planetarias desde un nuevo ángulo. Los resultados se publican en
Planetary Science Journal.
Fuente: Planetary Science Journal