Adrien - Lunes 26 Enero 2026

🧠 ¿5 sentidos? La ciencia cuenta con más de 20 en nuestro cuerpo

¿Alguna vez te has preguntado por qué algunos alimentos saben mejor en avión, o por qué una piedra pequeña parece pesar más que otra más grande cuando tienen el mismo peso? Lo que experimentamos se basa en una colaboración mucho más rica que los cinco sentidos clásicos. Nuestro cuerpo está equipado con una verdadera sinfonía de canales sensoriales.

Los neurocientíficos estiman ahora que nuestro organismo pone en marcha entre veintidós y treinta y tres sistemas sensoriales diferentes. Estos mecanismos van mucho más allá de la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato. Incluyen, por ejemplo, la propiocepción, que nos permite localizar nuestras extremidades sin observarlas, o la interocepción, que nos informa sobre cambios internos como el hambre o la aceleración del pulso.


Imagen de ilustración Pixabay


Estos sentidos nunca actúan de forma aislada. Al contrario, intercambian información permanentemente para construir una experiencia unificada. Así, nuestro estado anímico puede alterar lo que vemos, y nuestra visión a veces modifica lo que oímos. El olfato, en particular, tiene un papel importante en la apreciación de los sabores, un papel a menudo subestimado.

Tomemos precisamente el ejemplo del gusto. Lo que normalmente llamamos el sabor de un alimento proviene en realidad de una fusión entre las percepciones de la lengua (salado, dulce, ácido, amargo, umami) y los aromas captados por la nariz durante la masticación. El tacto, que aporta datos sobre la textura, completa esta experiencia. Es por eso que la consistencia de un yogur o el fundente de un chocolate son tan importantes.

Trabajos concretos ponen de relieve estas interacciones. Por ejemplo, el ruido de los motores en avión reduce nuestra percepción de lo salado, lo dulce y lo ácido, pero no la del sabor umami. Esta es la razón por la que el jugo de tomate, rico en umami, a menudo se considera más sabroso a bordo. Estas observaciones provienen de estudios realizados en laboratorios especializados, como el Centre for the Study of the Senses en Londres.

Todos podemos observar estos efectos en la vida cotidiana. Una ilusión bien conocida, llamada "tamaño-peso", muestra que un objeto de pequeñas dimensiones a menudo se estima más pesado que uno más grande para un peso idéntico. Ilustra cuánto nuestras percepciones son el resultado de un cálculo cerebral a veces erróneo.

Este conocimiento actualizado de la percepción abre horizontes en numerosos sectores, desde la gastronomía hasta el diseño cultural. Al tomar la medida de la diversidad y los matices de nuestros sentidos, podemos entender mejor la manera en que percibimos e interactuamos con lo que nos rodea en cada instante.

Fuente: The Conversation
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