Las muestras traídas por la misión Hayabusa2 muestran que el asteroide Ryugu sufrió un bombardeo de micrometeoritos hace solo 1000 años. ¿La prueba? Una fina película de sodio, de unos pocos nanómetros de espesor, que narra este evento cósmico.
Esta acumulación es sorprendente, ya que los elementos volátiles como el sodio normalmente son arrastrados por el viento solar o dispersados en el espacio. Sin embargo, los investigadores detectaron esta capa en la superficie de los fragmentos traídos a la Tierra. Según sus estimaciones, Ryugu atravesó una densa nube de micrometeoritos hace aproximadamente 1000 años.
Representación artística de la sonda Hayabusa rozando el asteroide, en 2018 / Agencia Espacial Japonesa (JAXA)
Los científicos utilizaron técnicas de análisis capaces de estudiar capas de espesor nanométrico. Al examinar dos fragmentos de Ryugu, descubrieron no solo sodio, sino también cráteres de impacto microscópicos y estructuras vítreas. Estas evidencias confirman que el asteroide sufrió un intenso bombardeo micrometeorítico.
Ernesto Palomba, del Instituto Nacional de Astrofísica italiano, explica que el sodio debería haber desaparecido bajo el efecto del viento solar. La presencia de este elemento indica, por tanto, que el impacto es muy reciente a escala geológica. El equipo también observó un enriquecimiento en hierro, signo de una alteración adicional por el viento solar.
Estas observaciones muestran que los asteroides cercanos a la Tierra son golpeados regularmente por enjambres de meteoroides. Para planetas como el nuestro, la atmósfera ofrece protección y transforma estos encuentros en espectáculos luminosos como las Perseidas. Para un asteroide sin atmósfera, las consecuencias son muy diferentes.
Los investigadores planean ahora reproducir en laboratorio las observaciones químicas de Ryugu. Estos experimentos permitirán comprender mejor cómo los micrometeoritos modifican la superficie de los cuerpos celestes pequeños. Los resultados fueron publicados en la revista
The Astrophysical Journal Letters.
Fuente: The Astrophysical Journal Letters