El aire que respiramos contiene partículas de plástico, y una gran parte proviene del desgaste de los neumáticos. Ese es el resultado de análisis realizados en Leipzig por el Instituto Leibniz para la Investigación Troposférica (TROPOS) y la Universidad Carl von Ossietzky de Oldenburgo.
El estudio, publicado en
Communications Earth & Environment, estima que un habitante de Leipzig inhala cada día 2,1 microgramos de plástico. Este nivel está asociado a un aumento del 9 % del riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular y del 13 % para el cáncer de pulmón. Estas cifras superan el riesgo atribuido a las partículas finas clásicas en Europa.
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¿Por qué domina el desgaste de los neumáticos? Los investigadores identificaron once tipos de polímeros en el aire, entre ellos polietileno, PVC y PET. Pero las partículas de neumáticos representan por sí solas el 65 % del total de estos materiales plásticos. Esto muestra que incluso con la transición hacia los vehículos eléctricos, este problema persistirá o incluso empeorará, ya que los coches eléctricos, más pesados, solicitan más los neumáticos.
Estas partículas son difíciles de medir. El plástico no es un material único, y las técnicas ópticas clásicas tienen dificultades para detectar las nanopartículas. Por ello, los científicos utilizaron un método de pirólisis acoplado a cromatografía de gases y espectrometría de masas. Primero establecieron "huellas" de referencia para cada polímero, y luego las compararon con las muestras de aire recogidas durante dos semanas en 2022.
Las nanopartículas, inferiores a un micrómetro, pueden penetrar profundamente en las vías respiratorias y provocar estrés oxidativo o inflamación. También transportan sustancias tóxicas como metales pesados o hidrocarburos aromáticos policíclicos. Sin embargo, ni la OMS ni la Unión Europea han fijado límites para las partículas de plástico en el aire.
Ankush Kaushik, doctorando en TROPOS, señala que estos resultados son los primeros en Alemania en cuantificar los micro y nanoplásticos por tipo de polímero. El equipo prevé estudiar los cambios estacionales durante un año completo. Según los investigadores, se vuelve urgente integrar las partículas de neumáticos en las regulaciones sobre la calidad del aire, ya que constituyen una fuente importante de contaminación plástica.
Fuente: Communications Earth & Environment