Fármacos muy recetados contra la acidez gástrica, como los inhibidores de la bomba de protones, son objeto de discusiones recurrentes sobre su inocuidad a largo plazo. Trabajos anteriores dejaban, en efecto, planear la duda sobre un posible aumento del riesgo de cáncer de estómago, alimentando la incertidumbre entre pacientes y clínicos.
Una amplia investigación realizada en cinco países nórdicos aporta hoy aclaraciones. Aprovechando información médica que abarca más de un cuarto de siglo, los científicos pudieron examinar esta hipótesis con una precisión excepcional.
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Para ello, el equipo comparó, gracias a los registros de salud nacionales, varios miles de casos de cáncer gástrico con un amplio grupo de control. Se prestó especial atención a excluir los factores susceptibles de falsear los resultados, como los síntomas tempranos de la enfermedad o la toma de medicamentos en el año previo al diagnóstico. Este método permitió así limitar las influencias externas.
Tras haber tomado en cuenta diversos elementos como la infección por
Helicobacter pylori o el estilo de vida, los investigadores no detectaron ninguna asociación entre el uso prolongado de los inhibidores de la bomba de protones y la aparición de un cáncer. Este hallazgo se aplica también a otros tratamientos antiácidos. Estos datos, hechos públicos en
The BMJ, se extienden desde 1994 hasta 2020.
Esta investigación, aunque de naturaleza observacional e incapaz de establecer un vínculo de causalidad directo, se beneficia de una metodología sólida que limita los errores de estudios pasados. Sus autores consideran que estos resultados son de naturaleza para tranquilizar a las personas que necesitan un tratamiento a largo plazo. Precisan que la investigación integró numerosos factores de riesgo identificados.
Para los profesionales de la salud, este trabajo ofrece una base fiable para orientar las prescripciones. Contribuye a atenuar las aprensiones y a optimizar el tratamiento de los trastornos digestivos frecuentes. La amplitud del análisis, con participantes de diferentes países, confirma la solidez de las observaciones.
El papel del ácido gástrico en la salud
El ácido gástrico es indispensable para la digestión, ya que participa en la descomposición de los alimentos y en la defensa contra ciertas bacterias. Fabricado por células especializadas del estómago, mantiene un ambiente propicio para la asimilación de nutrientes. En su ausencia, el proceso digestivo sería menos eficiente.
Cuando este ácido se reduce con medicamentos como los inhibidores de la bomba de protones, puede aliviar síntomas como la acidez de estómago o las úlceras. Sin embargo, esta disminución había suscitado interrogantes, en particular el temor de que favoreciera la proliferación de bacterias nocivas, potencialmente relacionadas con un riesgo tumoral.
Investigaciones anteriores habían explorado esta pista, pero con enfoques a veces menos rigurosos. El trabajo reciente demuestra que, con un ajuste apropiado de los parámetros, no surge ningún vínculo notable. Esto indica que una reducción médicamente justificada de la acidez no se acompaña de un riesgo adicional de cáncer de estómago.
Fuente: BMJ