En el corazón de la constelación del Unicornio, la estrella denominada ASASSN-24fw vio su brillo debilitarse un 97% durante casi doscientos días. Una observación así despertó inmediatamente la curiosidad de los científicos, ya que los oscurecimientos tan pronunciados y duraderos son extremadamente raros. Los astrónomos se preguntan, por tanto, sobre el origen de una caída tan grande de luminosidad para esta estrella.
Esta última, situada a unos 3.200 años luz, tiene un tamaño aproximadamente el doble que el de nuestro Sol. Normalmente estable, manifestó este fenómeno a finales del año 2024. El equipo de investigación intentó entonces determinar la causa de esta ocultación prolongada, que supera en duración e intensidad a la mayoría de los eventos comparables conocidos.
Los análisis revelan la presencia de un objeto masivo rodeado por un vasto sistema de anillos. Extendiéndose unos 26 millones de kilómetros, estas estructuras bloquearon la luz de la estrella al pasar frente a ella. Los principales sospechosos identificados son una enana marrón, a veces calificada de "estrella fallida", o bien un exoplaneta gigante, varias veces más masivo que Júpiter. El equipo dirigido por Sarang Shah estima que este objeto poseería una masa superior a tres veces la de Júpiter.
Una enana marrón se forma de manera similar a una estrella, pero no reúne la masa necesaria para iniciar la fusión nuclear en su centro. Ocupa así una zona intermedia entre los planetas gigantes gaseosos y las estrellas de baja masa. Los modelos elaborados por los investigadores muestran que el objeto, dotado de anillos densos, orbita a distancia de su estrella, lo que explicaría la progresión lenta del oscurecimiento.
Alrededor de ASASSN-24fw, los astrónomos también detectaron fragmentos de gas y polvo, probablemente los vestigios de colisiones planetarias antiguas. Por otra parte, se identificó una estrella enana roja en las proximidades. Estos elementos sorprenden para una estrella de unos mil millones de años de edad, ya que entornos tan agitados son más típicos de estrellas jóvenes.
Con el fin de precisar sus resultados, los científicos cuentan con utilizar instrumentos de vanguardia como el Very Large Telescope en Chile y el Telescopio Espacial James Webb. Estas herramientas permitirán medir la temperatura, la edad y la composición química de la estrella, a la vez que observarán la evolución de este sistema planetario. Los datos venideros podrían aportar aclaraciones sobre la naturaleza exacta del objeto ocultante.
Se anticipa un nuevo episodio de oscurecimiento comparable en 42 a 43 años. Este trabajo, publicado en
Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, participa en una mejor comprensión de la diversidad de los sistemas planetarios en nuestra Galaxia y de los mecanismos que los conforman con el tiempo.
¿Qué es una enana marrón?
Las enanas marrones son objetos celestes que nacen del colapso de nubes de gas y polvo, al igual que las estrellas. Sin embargo, no acumulan una masa suficiente para franquear el umbral crítico que desencadena la fusión del hidrógeno en helio en su núcleo. Esta ausencia de fusión nuclear las distingue de las estrellas de la secuencia principal, que irradian gracias a esta reacción.
En términos de masa, las enanas marrones se sitúan entre los planetas gigantes gaseosos, como Júpiter, y las estrellas más ligeras. Su masa mínima alcanza unas 13 veces la de Júpiter, mientras que el límite superior ronda las 80 masas jovianas. Esta posición intermedia las convierte en objetos de clasificación delicada, ya que comparten rasgos tanto con los planetas como con las estrellas.
A diferencia de los planetas, las enanas marrones pueden emitir una débil luminosidad proveniente del calor residual de su formación o de la fusión del deuterio, un isótopo del hidrógeno. Esta emisión permite a veces detectarlas en el infrarrojo, aunque sigan siendo mucho menos luminosas que las estrellas.
En el caso de ASASSN-24fw, una enana marrón rodeada de anillos podría explicar el oscurecimiento registrado. Estos anillos, comparables a los de Saturno pero a una escala muy superior, podrían estar constituidos de hielo, polvo o roca.
Fuente: Monthly Notices of the Royal Astronomical Society