Cédric - Lunes 23 Febrero 2026

Pronto una alineación excepcional de 6 planetas, 4 visibles a simple vista

El 28 de febrero de 2026, el cielo nocturno ofrecerá una geometría celeste rara: seis planetas de nuestro Sistema solar parecerán darse cita en nuestra porción visible de la bóveda estrellada.

Esta "alineación", que los astrónomos prefieren llamar un "desfile planetario", es un puro juego de perspectivas. Desde la Tierra, vemos a los planetas evolucionar en un mismo plano, la eclíptica, al igual que coches en un circuito vistos de lado. A veces, varios de ellos se encuentran en el mismo campo de visión al atardecer. Es lo que sucederá a finales de febrero. Un espectáculo que, para ser apreciado, requiere una observación metódica, ya que no todos los planetas se muestran con la misma facilidad.


Imagen Wikimedia


En el corazón del ballet crepuscular


La dificultad de la observación reside en la ventana de tiempo muy corta. Habrá que colocarse aproximadamente entre 30 y 45 minutos después de la puesta del Sol, no antes, porque el cielo estaría demasiado luminoso, y no después, porque los primeros planetas ya habrán desaparecido bajo el horizonte. La mirada deberá abarcar un amplio arco celeste, desde el oeste, donde Venus y Mercurio actúan como estrellas fugaces, hasta el sureste, donde Júpiter, masivo y resplandeciente, toma sus posiciones.


A simple vista, cuatro de ellos serán accesibles. Venus, de un brillo excepcional (magnitud -3.9), servirá de faro en la constelación de Acuario, muy bajo sobre el horizonte oeste. Júpiter, en el lado opuesto, será igualmente inconfundible en los Géminis. Entre ambos, Saturno ofrecerá su luz suave y amarilla, un punto de anclaje en Piscis. Mercurio, finalmente, hará el papel de invitado tímido: pequeño y poco brillante, rozará casi el suelo hacia el oeste, haciendo indispensable un horizonte perfectamente despejado.

Para completar el cuadro, Urano y Neptuno exigirán un equipo óptico. Neptuno se esconde a solo un grado de Saturno, pero su magnitud de 7,8 lo hace invisible sin binoculares potentes o telescopio. Urano, más alto en Tauro, es técnicamente observable a simple vista bajo un cielo negro, pero la Luna, casi llena esa noche, dificultará considerablemente su percepción. Los astrónomos aficionados que utilicen un instrumento podrán, en cambio, distinguirlo no lejos del famoso cúmulo de las Pléyades.

Una mecánica celeste al alcance de la mano


La alineación planetaria del 28 de febrero de 2026 es, por tanto, una cita con la paciencia. Nos recuerda que nuestra mirada debe lidiar con la rotación terrestre y el horizonte. Venus y Mercurio serán los primeros en hundirse bajo la línea del horizonte, seguidos por Saturno y Neptuno, mientras que Júpiter permanecerá de centinela más tarde en la noche.

Este fenómeno, que ocurre cuando los planetas se reúnen en un sector angular restringido del cielo, no es excepcional en sí mismo, pero su calidad radica aquí en la accesibilidad de los horarios y la presencia de astros brillantes. Para los observadores del hemisferio Norte, la configuración será ideal. En el hemisferio Sur, el arco estará inclinado de manera diferente, pero la búsqueda es la misma. Más que un simple espectáculo, este desfile ofrece una lección concreta de mecánica espacial, visible desde nuestra ventana, siempre que el tiempo lo permita.

Autor del artículo: Cédric DEPOND
Fuente: Star Walk
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