El 29 de julio de 2025, un terremoto de magnitud 8,8 sacudió la península de Kamchatka en Rusia, generando un tsunami que se propagó por el Pacífico. Gracias a un paso oportuno del satélite SWOT, investigadores capturaron datos detallados apenas 70 minutos después del evento, obteniendo una vista excepcional del nacimiento del tsunami con una exactitud notable.
Hasta ahora, la vigilancia de tsunamis dependía principalmente de boyas DART, que miden los cambios de presión en el fondo del océano. Aunque estos instrumentos son útiles para las alertas, proporcionan información puntual, limitando la comprensión de la estructura completa de las olas. Además, los modelos tradicionales, como el modelo de ondas largas, a menudo ignoran aspectos como las ondas dispersivas.
Aproximadamente una hora después del terremoto, SWOT capturó el campo de ondas del tsunami cerca de Kamchatka, visible como bandas de medición rojo-azul. Estos datos permitieron simular la elevación inicial de la superficie del mar y reproducir el campo de ondas circundante.
Crédito: Bjarke Nilsson
En contraste, SWOT ofrece una vista bidimensional de la superficie oceánica con una precisión al centímetro. Esta capacidad permite observar la dirección, el espaciado y la curvatura de las olas, incluidas las ondas dispersivas que antes eran difíciles de detectar. Según los investigadores, estas imágenes aportan información clave para una caracterización más completa de los tsunamis.
Ante las limitaciones de los modelos clásicos, el equipo de investigación adoptó un modelo de tipo Boussinesq para reproducir fielmente las observaciones de SWOT. Este enfoque permitió localizar el origen del tsunami a menos de 10 kilómetros de la fosa oceánica, logrando una exactitud sin precedentes. Las ondas dispersivas, así integradas, revelan detalles sobre la fuente sísmica, mejorando notablemente la modelización de los eventos.
Estos descubrimientos abren el camino a modelos de tsunami más exactos. Al combinar los datos satelitales con los sistemas de alerta existentes, es posible mejorar las previsiones de la altura de las olas y de su cronología.
Fuente: Geophysical Research Letters