En París, los distritos con más vegetación presentan un menor riesgo de muerte durante los periodos de calor intenso, mientras que las zonas muy mineralizadas, con pocos espacios verdes y un fuerte potencial de isla de calor urbana, son las más expuestas.
Esta es la conclusión de un
estudio internacional dirigido por el Inserm, el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, publicado el 27 de enero en la revista
npj Urban Sustainability, basado en datos recogidos durante casi diez años, de 2008 a 2017. Los científicos subrayan la importancia de desarrollar la vegetación en la ciudad y de distribuir mejor los espacios verdes entre los barrios para proteger la salud de los parisinos ante el calentamiento global.
Debido al efecto de isla de calor urbana, París es especialmente vulnerable a las olas de calor, cuya intensificación se espera en relación con el desajuste climático causado por las actividades humanas. La capital figuraría incluso entre las ciudades europeas donde el riesgo de sobremortalidad relacionada con el calor es más elevado: cuando la temperatura es superior a la normal, la mortalidad se multiplica por 1,6 en las personas mayores de 85 años, según un estudio publicado en
The Lancet en 2023[1].
Para comprender mejor los factores de riesgo e identificar soluciones para hacer la ciudad más resiliente, un equipo de investigación recopiló, distrito por distrito, los datos de sobremortalidad relacionada con el calor, cruzándolos con las características de la edificación y el entorno urbano (vegetación, islas de calor) así como con indicadores socioeconómicos.
El estudio, publicado el 27 de enero en la revista
npj Urban Sustainability, se basa en datos recogidos durante casi diez años, de 2008 a 2017.
Una primera conclusión, ya bien documentada por la literatura científica[2], se confirma: los espacios verdes ejercen un efecto protector frente a la sobremortalidad relacionada con el calor. La presencia de árboles, parques, jardines o cubiertas vegetales está efectivamente asociada a temperaturas más bajas en la capital.
Pero no todos los espacios verdes ofrecen la misma protección. Los científicos subrayan que los árboles son claramente más eficaces que los céspedes para atenuar el riesgo de muerte durante los episodios de calor intenso, gracias a la sombra que ofrecen y a la evapotranspiración.
Además, los científicos observaron que el efecto refrescante de la vegetación solo explica en parte su efecto protector sobre la salud de los parisinos:
"Aunque los mecanismos exactos aún deben ser explorados, factores clave como la reducción de la contaminación y la mejora de la salud física y mental podrían desempeñar un papel determinante", explica Hicham Achebak, investigador del Inserm y primer autor del estudio.
Relación geográfica entre la tasa de vegetación y el potencial de desarrollo de una isla de calor urbano (ICU) diurna en París.
Sobre todo, el estudio revela fuertes desigualdades dentro de la capital. Más que el nivel socioeconómico de los habitantes, son la edad y las características de los edificios (los construidos antes de los años 70 están peor aislados), así como la presencia de espacios verdes, que varía del 1,4 % en el 2
º distrito al 20,4 % en el 13
º, lo que determina el riesgo de registrar más muertes en periodos de calor intenso.
Los distritos más vegetalizados son aquellos donde el riesgo de muerte relacionado con el calor es más bajo. Por el contrario, las zonas más mineralizadas, pobres en espacios verdes, presentan una vulnerabilidad aumentada.
"Esta realidad estadística pone de manifiesto una fractura clara entre el centro de la capital, más sometido al efecto de isla de calor urbano, y los distritos periféricos, mejor protegidos por sus espacios verdes", subraya el investigador.
El estudio también pone de relieve un resultado contraintuitivo:
"Contrariamente a las ideas preconcebidas, los distritos más acomodados de París son, en promedio, más vulnerables a una sobremortalidad relacionada con las olas de calor. Este fenómeno se explica por una baja presencia de espacios verdes, combinada con una edificación antigua densa y mineral en estos barrios", explica Hicham Achebak.
Gracias a modelos, los científicos intentaron luego evaluar cuántas muertes podrían evitarse si se continúa desarrollando los espacios verdes en la capital.
"Los distritos más verdes de París cuentan hoy con aproximadamente un quinto de espacios vegetalizados. Según nuestros cálculos, si todos los distritos alcanzaran este nivel, la mortalidad relacionada con el calor podría disminuir aproximadamente en un tercio, tanto durante periodos de calor moderado (temperaturas superiores a 22 °C) como durante las olas de calor más intensas (por encima de 25 °C), explica Grégoire Rey, antiguo director del Centro de Epidemiología de las Causas de Muerte (CépiDc) del Inserm, y último autor del estudio.
"Estas estimaciones se basan en un modelo y deben interpretarse con precaución, pero reflejan el papel protector primordial de la vegetación que observamos."
Más allá de los esfuerzos por reverdecer la capital, los científicos identifican varios resortes complementarios para adaptar París a las altas temperaturas: el uso de materiales reflectantes para las cubiertas y calzadas, la mejora de la eficiencia energética de los edificios para limitar las emisiones de calor (especialmente relacionadas con el aire acondicionado) y la reducción del tráfico automovilístico, lo que permitiría disminuir tanto el calor residual como la contaminación atmosférica.
"Estos resultados subrayan la importancia de desarrollar la vegetación en la ciudad y de distribuir mejor los espacios verdes entre los barrios. Reforzar el lugar de la naturaleza en el medio urbano aparece así como un resorte mayor para proteger la salud de los parisinos frente al calentamiento global", concluye Hicham Achebak.
Notas:
[1] Masselot, P., Mistry, M., Vanoli, J., Schneider, R., Iungman, T., García-León, D., et al. (2023). Excess mortality attributed to heat and cold: A health impact assessment study in 854 cities in Europe.
The Lancet Planetary Health, 7(4), e172-e178.
https://doi.org/10.1016/S2542-5196(23)00023-2
[2] Hartig T, Mitchell R, de Vries S, Frumkin H.
Nature and health.
Annu Rev Public Health. 2014;35:207-28. doi: 10.1146/annurev-publhealth-032013-182443. Epub 2014 Jan 2. PMID: 24387090.
Fuente: Inserm