Adrien - Lunes 4 Mayo 2026

📱 Pantallas y adolescentes: redes sociales, videojuegos... ¿qué es más perjudicial para la salud mental?

Las pantallas forman ahora parte integrante de nuestra vida diaria y su uso plantea cada vez más preguntas sobre sus efectos en la salud mental de los jóvenes. Un estudio realizado en la Universidad Laval revela que no todos los usos de las pantallas están asociados de la misma manera al florecimiento de los adolescentes.

El equipo de investigación analizó cinco tipos de pantallas recreativas: las redes sociales, los videojuegos, la televisión y las plataformas de transmisión, la mensajería y la navegación por Internet. "Pocos estudios han desglosado los diferentes tipos de pantalla, cuando pueden generar diferentes procesos cognitivos o diferentes reacciones", señala Anne-Marie Turcotte-Tremblay, profesora de la Facultad de Ciencias de la Enfermería e investigadora del Centro de Investigación en Salud Sostenible VITAM, responsable del estudio.


© Kajetan Sumila - Unsplash


A diferencia de muchas investigaciones centradas en síntomas negativos, como la ansiedad o la depresión, este estudio se centró en un indicador de salud mental positiva: el florecimiento. "Se trata de un estado de bienestar mental que se caracteriza por emociones positivas, un sentido de propósito, un crecimiento personal y buenas relaciones sociales", precisa la investigadora.

Los datos proceden del proyecto COMPASS, un estudio longitudinal pan-canadiense que realiza encuestas anuales en escuelas secundarias participantes. En 2024, 58 472 jóvenes de Quebec completaron un cuestionario que permitió estimar su tiempo medio diario dedicado a diferentes tipos de pantallas, así como su nivel de florecimiento.

Umbrales de uso con efectos variables


Los resultados muestran que el efecto en este estado mental varía según el tipo de pantalla utilizada. Para los videojuegos y la navegación por Internet, se observa una disminución en la puntuación de florecimiento desde los primeros 15 minutos de uso, en comparación con los jóvenes que no utilizan estas pantallas.

Por el contrario, las redes sociales, la televisión y las plataformas de transmisión, así como la mensajería, se asocian con un ligero aumento en la puntuación de florecimiento cuando la duración del uso se sitúa entre 30 y 60 minutos al día. Sin embargo, este efecto se estanca rápidamente y se deteriora gradualmente más allá de dos horas al día.

La profesora advierte contra una interpretación demasiado optimista de los resultados: "Los beneficios observados son mínimos. Esto no significa que no haya efectos negativos en otras dimensiones, como el sedentarismo, la ansiedad o la depresión". Añade que la mayoría de los jóvenes superan ampliamente los tiempos de uso para los cuales se observa una ligera mejora.

Una de las hipótesis planteadas para explicar las diferencias entre los tipos de pantallas se refiere a la dimensión social. Las redes sociales y la mensajería suelen utilizarse para mantener el contacto con amigos, lo que puede reflejar relaciones positivas y gratificantes. "No obstante, sigue siendo esencial priorizar las interacciones cara a cara. Es crucial para el desarrollo de las habilidades sociales", recuerda la profesora.

Efectos en la vida cotidiana



Más allá del florecimiento, el uso excesivo de pantallas también puede invadir actividades consideradas esenciales para el desarrollo de los adolescentes, como la lectura, el deporte o el sueño. "El tiempo frente a las pantallas reduce el tiempo disponible para estas actividades, lo que puede tener repercusiones en la salud mental y física", precisa Anne-Marie Turcotte-Tremblay.

Según la investigadora, los resultados del estudio recuerdan la importancia de implementar estrategias para limitar el tiempo de pantalla más allá de los umbrales asociados con un mayor bienestar. Sugiere, en particular, fijar límites de tiempo, con aplicaciones por ejemplo, evitar las pantallas en el dormitorio, priorizar actividades sin pantalla o tipos de pantalla menos perjudiciales.

"Hay que mantenerse vigilante respecto a los diferentes tipos de pantallas y sus impactos en nuestra salud mental, no solo para la ansiedad y la depresión, sino también para el florecimiento", concluye.

Los firmantes del estudio, publicado en la revista Public Health, afiliados a la Universidad Laval son Benjamin Tézier, Slim Haddad, Richard E. Bélanger, Claude Bacque Dion y Anne-Marie Turcotte-Tremblay.

Fuente: Universidad Laval
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