Una pregunta intriga a los astrónomos desde hace décadas: ¿las lunas de Marte, Fobos y Deimos, son asteroides capturados o fragmentos del planeta arrancados por un impacto? La misión japonesa MMX (Martian Moons eXploration) partirá pronto para resolver este enigma, con un objetivo ambicioso: traer a la Tierra una muestra de Fobos.
Para ello, la nave espacial llegó a finales de marzo a la isla de Tanegashima, en Japón, para ser preparada de cara a un lanzamiento previsto entre noviembre y diciembre de 2026. Será una nueva ventana de lanzamiento hacia Marte, tras un primer retraso en 2024 debido a problemas con el lanzador H3. Una nueva falla de este cohete en diciembre de 2025 hizo temer otro retraso, pero la anomalía fue rápidamente identificada y corregida.
Una vez en órbita marciana en 2027, MMX comenzará a cartografiar Fobos y Deimos para elegir un sitio de aterrizaje. El aterrizaje en Fobos está previsto para 2029, con la misión de recolectar aproximadamente 10 gramos de regolito. Después de su partida de Marte en 2030, la muestra debería llegar a la Tierra en 2031 para ser estudiada por los científicos.
MMX no está solo: lleva a bordo el rover IDEFIX, desarrollado por las agencias espaciales alemana y francesa. Con un peso de 25 kg y cuatro ruedas, este robot autónomo se posará sobre Fobos antes que la nave nodriza. Su función: explorar el entorno de gravedad extremadamente baja para garantizar la seguridad de la misión principal.
Este proyecto se inscribe en la tradición japonesa de retorno de muestras. Tras Hayabusa, que trajo polvo del asteroide Itokawa, y Hayabusa2, que entregó fragmentos de Ryugu en 2020, MMX podría ofrecer un nuevo tesoro científico. Los datos recogidos también permitirán comprender mejor la formación de Marte y del sistema solar interior.
La nave MMX de la JAXA llega a Tanegashima el 31 de marzo de 2026. El despegue está previsto para noviembre o diciembre de este año.
Crédito: JAXA
El origen de las lunas marcianas
Dos teorías principales se enfrentan para explicar la presencia de Fobos y Deimos. La primera propone que se trata de asteroides capturados por la gravedad de Marte. La segunda propone que son el resultado de un impacto gigante, similar al que formó nuestra Luna. Analizar la composición de Fobos permitirá zanjar este debate.
Si las lunas son asteroides, su composición debería parecerse a la de los meteoritos primitivos. En cambio, si provienen de un impacto, contendrían materiales similares a la corteza marciana. Las muestras traídas por MMX serán confrontadas con estas dos hipótesis.
El rover IDEFIX: un explorador en miniatura
IDEFIX es un rover de 25 kg desarrollado por Francia y Alemania. Se posará sobre Fobos antes que la nave principal para analizar el suelo y probar el entorno. En una gravedad de solo 1/1000 de la de la Tierra, desplazarse es una dificultad técnica importante.
Este robot utiliza ruedas especiales y un sistema de navegación autónomo para evitar obstáculos. Medirá la temperatura y la composición del regolito, y enviará esta información a MMX. Estos datos son necesarios para preparar el aterrizaje de la nave nodriza.
IDEFIX está diseñado para funcionar solo unos días, pero su papel es esencial. Abre el camino a futuras misiones robóticas en cuerpos celestes con gravedad muy baja.
Fuente: JAXA