Adrien - Martes 21 Abril 2026

🐝 Millones de abejas se desarrollan bajo este cementerio

Todo comienza con una observación inesperada en 2022. Una técnica de la Universidad de Cornell informa a su laboratorio sobre un frasco lleno de abejas encontradas en un cementerio de Ithaca. Rápidamente, los investigadores identifican la especie: Andrena regularis, una abeja solitaria que anida en el suelo y participa activamente en la polinización.

Al estudiar el sitio, los científicos descubren una colonia de una magnitud excepcional. Entre 3 y 8 millones de individuos ocupan aproximadamente 6.000 metros cuadrados. Tal densidad equivale a varios cientos de colmenas de abejas domésticas, concentradas en un espacio reducido.


Imagen de ilustración Unsplash

Según el estudio publicado en Apidologie, esta población figura entre las más importantes jamás documentadas. Los investigadores subrayan que probablemente existen otras agrupaciones comparables, pero aún permanecen desconocidas por falta de observaciones detalladas.


A diferencia de las abejas sociales, estos insectos viven solos. Cada hembra excava su propio madriguera, deposita sus huevos y los abastece de polen y néctar. Las larvas se desarrollan completamente bajo tierra antes de emerger la siguiente primavera.

Particularidad notable, esta especie pasa el invierno en estado adulto bajo tierra. En cuanto las temperaturas primaverales aumentan, los machos salen primero, seguidos unos días después por las hembras. Este desfase favorece la reproducción desde su aparición.

Esta emergencia coincide con la floración de los manzanos, cultivo emblemático de la región. Situado cerca de huertos, el cementerio ofrece así un punto de partida ideal para la polinización. Las abejas también aprovechan las flores silvestres circundantes.

Las condiciones locales explican en parte esta concentración. El suelo arenoso facilita la excavación de los nidos, la ausencia de pesticidas y las perturbaciones limitadas favorecen su instalación duradera. Los cementerios aparecen así como refugios inesperados para la biodiversidad.

Los investigadores utilizaron trampas de emergencia para estimar la población. Estos dispositivos capturan los insectos que salen del suelo, permitiendo estimar su densidad y periodo de actividad. También revelaron la presencia de abejas parásitas, que ponen huevos en los nidos de otras especies.

Este descubrimiento también muestra la importancia de preservar estos hábitats discretos. Una simple transformación del terreno podría aniquilar millones de individuos de una vez.

Fuente: Apidologie
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