El tejido adiposo, la "grasa" de nuestro cuerpo, posee una sorprendente capacidad de adaptación. Un estudio reciente revela que puede regenerarse verdaderamente y recuperar un estado saludable después de una pérdida de peso importante, desafiando la idea de una memoria permanente dejada por la obesidad.
Este descubrimiento es el resultado del trabajo de investigadores de la Universidad del Sur de Dinamarca. Publicada en
Nature Metabolism, su investigación se centra en la observación de las transformaciones celulares durante una reducción ponderal.
Nuevos medicamentos que inhiben la función mitocondrial contrarrestarían la obesidad y la diabetes en ratones, con un potencial de desarrollo para el tratamiento humano.
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Después de una cirugía bariátrica (tipo anillo gástrico) y una pérdida de peso sustancial, las muestras de tejido adiposo presentan mejoras notables. Por ejemplo, el número de células inmunitarias, relacionadas con la inflamación, cae drásticamente hasta alcanzar niveles comparables a los de personas delgadas. Esta disminución favorece una mejor sensibilidad a la insulina y contribuye a reducir los riesgos metabólicos como la diabetes tipo 2.
Para reducciones más modestas, comprendidas entre el 5 y el 10 %, los científicos no han observado una disminución significativa de la inflamación. En cambio, han observado una modificación de la actividad genética que fomenta la formación de nuevas células adiposas, potencialmente más funcionales. Este fenómeno podría explicar las mejoras clínicas tempranas de la salud, incluso con una pérdida de peso limitada.
Modificaciones del tejido adiposo durante la pérdida de peso en el estudio ATLAS: los investigadores siguieron a personas con obesidad severa antes y después de la pérdida de peso, mediante intervenciones en el estilo de vida y la cirugía bariátrica.
Crédito: Anne Loft/SDU
Entre otras evoluciones positivas, se constata un aumento de las células que forman los vasos sanguíneos. Esta adaptación mejora la oxigenación y la nutrición del tejido, participando así en su restauración. De manera global, los perfiles de expresión génica tienden a normalizarse, indicando un retorno hacia un estado cercano al observado en individuos que nunca han sufrido obesidad.
Estas observaciones permiten comprender los mecanismos por los cuales la pérdida de peso protege contra la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. El tejido adiposo demuestra así una verdadera aptitud para recuperarse, mostrando que las consecuencias negativas de la obesidad no son irremediables y que una restauración de la salud es posible.
Fuente: Nature Metabolism