Adrien - Martes 14 Abril 2026

💧 Marte era cálido, húmedo y... habitable

Hace miles de millones de años, la cara de Marte era probablemente muy diferente de su aspecto actual. Un estudio reciente se ha centrado en minerales arcillosos y ha detectado en ellos rastros de períodos suaves y húmedos que se mantuvieron durante un largo periodo, lo que contradice la hipótesis de un planeta uniformemente frío desde sus orígenes.


Para rastrear esta evolución, los científicos se basan en una cronología que divide la historia del planeta. Una de estas fases, la época Noequina, que cubre el período desde aproximadamente -4,1 hasta -3,7 mil millones de años, llama particularmente la atención. Coincide con una era de violentos bombardeos meteoríticos en el Sistema Solar, que dejaron huellas gigantescas en Marte como las cuencas Hellas y Argyre.

El rover Perseverance de la NASA, que aterrizó en el cráter Jezero en 2021, proporciona información valiosa sobre esa época lejana. Este lugar fue seleccionado debido a la presencia pasada de un lago, materializada por depósitos en forma de abanico y canales excavados por flujos líquidos. El examen de muestras recolectadas en el sitio, en particular piedras de arcilla ricas en aluminio llamadas caolinita, proporciona pistas sobre las condiciones que prevalecían entonces.

Una composición química específica caracteriza estos minerales arcillosos, con una baja tasa de hierro y magnesio pero altos contenidos de titanio y aluminio. Esta firma delata una alteración por el agua a temperaturas moderadas, y no por fuentes hidrotermales muy calientes asociadas con impactos o vulcanismo. Los investigadores discernen en ello la prueba de una modificación prolongada bajo el efecto de precipitaciones importantes.


Crédito: ESA/DLR/FU Berlin (G. Neukum)


Los paralelos con arcillas terrestres formadas durante períodos cálidos y húmedos respaldan esta interpretación. En Nature Communications Earth & Environment, los autores consideran que estas condiciones pudieron extenderse durante miles, incluso millones de años, dando forma a entornos potencialmente propicios para la aparición de la vida.

Perseverance también ha reunido muestras susceptibles de presentar signos de una vida antigua. Estos elementos preciosos se conservan en contenedores sellados, a la espera de una misión de retorno a la Tierra. Obstáculos logísticos y financieros han llevado a posponer este proyecto, aplazando así los análisis detallados que podrían validar o no estas posibilidades.

La continuación de la exploración marciana, primero por robots y luego quizás por seres humanos, permitirá profundizar en estas cuestiones. Cada nuevo hallazgo, como el de las arcillas transformadas por la lluvia, ayuda a dibujar una imagen más precisa del clima pasado de nuestra vecina, que probablemente fue mucho más hospitalaria de lo que es hoy, hasta el punto de haber podido desarrollar la vida.


Ilustración del rover Perseverance en el suelo del cráter Jezero.
Crédito: NASA

Fuente: Nature Communications Earth & Environment
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