Adrien - Martes 19 Mayo 2026

🍄 Los "hongos mágicos" podrían calmar la agresividad sin efectos secundarios

Un compuesto que, a dosis bajas, calma a los individuos más agresivos sin volverlos apáticos: esto es lo que la psilocibina, la sustancia activa de los "hongos mágicos", parece hacer en un pez particularmente belicoso.

Presente en más de 200 especies fúngicas, esta molécula interactúa con los receptores de serotonina en el cerebro y puede influir en el estado de ánimo y la agresividad en los mamíferos. Pero su papel preciso en el comportamiento social seguía siendo difuso. Un estudio reciente muestra que dosis bajas reducen selectivamente la agresividad exacerbada del pez rivulus de los manglares, sin suprimir las interacciones sociales. Esta acción se dirige a los ataques energéticamente costosos, pero perdona los comportamientos de exhibición.


El pez rivulus de los manglares es un modelo ideal debido a su alta agresividad natural y a la facilidad de observación.


Durante el experimento, se colocó un pez con otro pez que servía como estímulo detrás de un divisor opaco. Después de cinco minutos, se retiró el divisor para observar la interacción. Veinticuatro horas después, el mismo pez fue expuesto a psilocibina disuelta durante veinte minutos, y luego se reintrodujo con el mismo pez estímulo. Se volvió a monitorear el comportamiento. Este diseño de medidas repetidas permitió al equipo comparar el comportamiento de cada pez antes y después de la exposición, controlando las diferencias individuales.

Los peces que recibieron psilocibina se movían menos y presentaban menos "bursting" (ráfagas de nado de alta energía), comportamientos de ataque energéticamente costosos. Curiosamente, las exhibiciones frontales, un comportamiento de evaluación social de baja energía, permanecieron sin cambios. Como explican los investigadores, las ráfagas de nado representan una escalada de la agresividad sin contacto físico, mientras que las exhibiciones son más bien comunicación. Esta atenuación selectiva de las acciones costosas indica que la psilocibina se dirige a vías neuronales específicas implicadas en la escalada de conflictos, y no a la actividad general.

Estos resultados constituyen la primera evidencia de que la psilocibina puede reducir selectivamente la agresividad exacerbada en un vertebrado.

El estudio solo examinó dosis únicas y bajas en periodos cortos. Los efectos a largo plazo, la exposición repetida o la adaptación siguen siendo desconocidos. Los trabajos futuros deberán determinar si la reducción de la agresividad persiste y explorar por qué algunos comportamientos se ven afectados y otros no.

Apoyándose en estas investigaciones, los científicos podrán comprender mejor cómo la psilocibina modifica la señalización neuronal y qué vías serotoninérgicas están implicadas.

Fuente: Frontiers in Behavioral Neuroscience
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