Adrien - Sábado 21 Marzo 2026

🌿 Los cannabinoides, una pista contra el hígado graso

Un equipo de la Universidad Hebrea de Jerusalén, dirigido por el profesor Joseph Tam, examinó los mecanismos de acción de dos moléculas no psicoactivas derivadas del cáñamo, el CBD y el CBG. Sus trabajos, publicados en el British Journal of Pharmacology, precisan que el CBD y el CBG mejoran la gestión de las grasas y del azúcar por parte del hígado, abriendo así una vía terapéutica de origen natural.

El primer fenómeno observado afecta a la gestión energética de las células hepáticas. Los científicos constataron que el CBD y el CBG aumentan las cantidades de fosfocreatina, una molécula que actúa como reserva energética de emergencia. Esta elevación permite al órgano proseguir sus actividades a pesar de un aporte alimentario rico en lípidos, ofreciéndole una mayor protección contra las agresiones metabólicas.


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Por otra parte, estos compuestos parecen reactivar los mecanismos internos de depuración celular. De hecho, reactivan unas enzimas llamadas catepsinas, localizadas en los lisosomas, que fragmentan los desechos como los cúmulos grasos. Gracias a esta restauración funcional, el hígado evacúa más eficazmente los lípidos indeseables, lo que reduce los niveles de triglicéridos y ceramidas implicados en los fenómenos inflamatorios.

A pesar de tener efectos comunes, el CBD y el CBG presentan ciertas diferencias. Así, el CBG parece más activo para mejorar la respuesta a la insulina y disminuir la proporción de grasa corporal. También reduce de manera más marcada el colesterol total y el colesterol LDL, mientras que las dos moléculas estabilizan la glucemia con una eficacia similar.

Estas observaciones son alentadoras para las personas que presentan un hígado graso, un estado generalmente vinculado a un exceso de peso. No obstante, el equipo científico recuerda la necesidad de investigaciones complementarias para confirmar estos resultados en el ser humano y elaborar tratamientos apropiados. Este enfoque fitoterapéutico podría a la larga enriquecer el arsenal terapéutico disponible.

El hígado graso: una enfermedad silenciosa


El hígado graso, o esteatosis hepática, corresponde a una acumulación de lípidos en las células de este órgano. Este estado suele asociarse a una alimentación rica en azúcares y grasas, así como a una baja actividad física. Puede permanecer asintomático durante muchos años, dificultando su detección precoz.

En ausencia de tratamiento, esta afección puede progresar hacia una inflamación, una fibrosis, o incluso una cirrosis. Esta evolución altera poco a poco la capacidad del hígado para filtrar las toxinas y regular el metabolismo, aumentando los riesgos de complicaciones cardiovasculares y de diabetes de tipo 2.


La frecuencia de esta patología está en aumento, afectando a casi uno de cada tres adultos en ciertas zonas geográficas. A menudo aparece conjuntamente con otros desajustes metabólicos como la obesidad o la hipertensión, creando un círculo perjudicial para la salud general. La adopción de una alimentación equilibrada y la práctica regular de actividad física constituyen las primeras recomendaciones.

Sin embargo, la sostenibilidad de estas buenas prácticas a largo plazo puede resultar complicada. Es por eso que la comunidad científica estudia activamente nuevas pistas, incluyendo sustancias naturales, para acompañar la función hepática y limitar las complicaciones.

Fuente: British Journal of Pharmacology
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