Adrien - Jueves 21 Mayo 2026

☀️ Los astrónomos veían una interferencia molesta, pero posee una estructura sorprendente

Por primera vez, los astrónomos han cartografiado las emisiones producidas cuando el viento solar se encuentra con la burbuja magnética que protege nuestro Sistema Solar.

El viento solar es un flujo constante de partículas cargadas, principalmente protones y electrones, pero también iones más pesados como el carbono y el oxígeno. Cuando estos iones se encuentran con átomos neutros en la alta atmósfera o la heliosfera, capturan un electrón, lo que provoca la emisión de rayos X blandos. Estos son los rayos que detectó el telescopio eROSITA.


Separación de la emisión de fondo en rayos X blandos (derecha) del cielo en rayos X cósmicos (izquierda) para el hemisferio galáctico Oeste. Los patrones de estrías visibles en la imagen de rayos X blandos resultan de las variaciones de la emisión de primer plano combinadas con la geometría de barrido de eROSITA.


Estas emisiones se percibían hasta ahora como una interferencia molesta para el estudio de objetos lejanos. El nuevo mapa detallado de rayos X blandos revela una localización cercana de estas interferencias. Las fluctuaciones temporales de esta radiación han llevado a los científicos a buscar una fuente local, a nivel de nuestro propio Sistema Solar, mucho más cercana que las emisiones lejanas de las estructuras galácticas, que son constantes.

El telescopio eROSITA, instalado en el punto de Lagrange L2 a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, observó el cielo entre 2019 y 2021. Cuatro barridos completos permitieron recopilar los datos necesarios para esta cartografía. Gracias a esta posición estable, pudo aislar las emisiones provenientes de nuestro propio Sistema Solar de las señales cósmicas más lejanas.

El equipo, dirigido por Gabriele Ponti y Konrad Dennerl, concluyó que las fluctuaciones en la radiación difusa no podían provenir de estructuras galácticas lejanas. Estaban relacionadas con el intercambio de carga del viento solar. Al separar este componente local, los investigadores pudieron reconstruir una imagen no alterada de las emisiones profundas y obtener información valiosa sobre el propio viento solar.

Esta investigación indica también que la intensidad del viento solar sigue el ciclo de actividad del Sol. Se debilita durante los períodos de mínimo solar y aumenta durante los picos de actividad. Según Ponti, lo que era un obstáculo se convierte ahora en una herramienta valiosa para la heliofísica. Los resultados se publicaron en la revista Science el 16 de abril.

Fuente: Science
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