Entre los exoplanetas, la forma en que algunas supertierras, estos planetas rocosos gigantes, producen su campo magnético llama particularmente la atención. Mientras que en la Tierra, este escudo proviene del núcleo externo líquido, estos mundos podrían apoyarse en inmensos depósitos de roca fundida.
Las capas profundas de roca fundida en algunas supertierras podrían generar campos magnéticos potentes, potencialmente más fuertes que el de la Tierra, y proteger estos exoplanetas de radiaciones nocivas.
Crédito: Ilustración del Laboratorio de Energética Láser de la Universidad de Rochester / Michael Franchot
Las supertierras son planetas más masivas que la nuestra, pero sin la envoltura gaseosa de gigantes como Neptuno. Representan la categoría más extendida de exoplanetas en nuestra galaxia, aunque ausentes de nuestro Sistema Solar. Su tamaño y masa las convierten en objetos de estudio privilegiados para entender la diversidad planetaria.
En nuestro planeta, el campo magnético es producido por los movimientos de convección en el núcleo externo de hierro líquido, un fenómeno conocido como dinamo. Sin embargo, para las supertierras, la situación podría ser muy diferente. Sus núcleos, según su estado sólido o líquido, no siempre permiten este mecanismo, lo que plantea la cuestión de su protección magnética.
En un estudio publicado en
Nature Astronomy, investigadores de la Universidad de Rochester proponen una alternativa. Destacan el papel de un océano magmático basal, una capa de roca fundida situada en la base del manto. Esta idea abre nuevas perspectivas sobre la estructura interna de los planetas y su capacidad para albergar vida, al ofrecer una fuente inesperada de campo magnético.
Para verificar esta idea, el equipo realizó experimentos de choque láser, combinados con simulaciones. Bajo las presiones extremas encontradas en las supertierras, la roca fundida se vuelve suficientemente conductora para establecer y mantener un campo magnético duradero. Estos campos podrían incluso ser más potentes y persistentes que el de la Tierra, según los modelos desarrollados.
Este descubrimiento tiene implicaciones mayores para la habitabilidad. Un campo magnético suficientemente potente protege a un planeta de las radiaciones cósmicas, lo que es indispensable para el desarrollo de la vida tal como la conocemos. En consecuencia, las supertierras dotadas de océanos magmáticos podrían ofrecer entornos estables y propicios, aumentando las posibilidades de encontrar condiciones favorables en otros lugares del Universo.
Fuente: Nature Astronomy