Adrien - Viernes 27 Febrero 2026

🐊 En Inglaterra, un cocodrilo de patas largas capaz de correr rápidamente

Hace más de 200 millones de años, los ancestros de los cocodrilos eran radicalmente diferentes a los actuales. En lugar de evolucionar en el agua, estos reptiles recorrían rápidamente tierra firme.

Los restos fósiles de un animal, llamado Galahadosuchus jonesi, revelan un cuerpo ligero y patas alargadas, perfectamente adaptados a la carrera rápida. A diferencia de sus parientes modernos, debía moverse con agilidad para atrapar presas en los paisajes áridos del Triásico, evocando más a un lagarto velocista que a un depredador acuático.


Reconstrucción esquelética de Galahadosuchus jonesi, con vistas ortográficas.
Crédito: Matt Dempsey

En esa época, la región de Gloucester en Inglaterra constituía una meseta rodeada de llanuras cálidas y secas. Una vegetación densa albergaba una diversidad de pequeñas criaturas, como reptiles, anfibios y primeros mamíferos, que Galahadosuchus jonesi probablemente cazaba aprovechando su velocidad.


Los huesos fueron hallados en grietas rocosas a ambos lados del canal de Bristol. Estas cavidades naturales actuaban como trampas, donde los animales muertos en la superficie eran arrastrados y cubiertos gradualmente por sedimentos, preservando sus esqueletos durante cientos de millones de años.

Los científicos compararon estos fósiles con los de una especie cercana, Terrestrisuchus, que también pertenece al grupo de los crocodylomorfos. Tras un estudio anatómico exhaustivo, identificaron trece diferencias mayores, confirmando que se trataba de una especie distinta.

Su nombre mezcla una alusión al caballero Galahad, por su postura erguida, y un homenaje a David Rhys Jones, un profesor de física que marcó al autor principal del estudio durante su escolaridad.


Bloque que contiene el espécimen tipo de Galahadosuchus jonesi.
Crédito: Bodenham


La evolución de las extremidades en los reptiles


Las extremidades de los reptiles han sufrido transformaciones mayores a lo largo de la evolución, influenciadas por su modo de vida. En los cocodrilos modernos, las patas cortas y poderosas están adaptadas a la natación y a caminar cerca del agua, mientras que sus ancestros como Galahadosuchus jonesi poseían miembros largos y delgados para correr en tierra.

Esta diferencia se explica por las presiones del entorno. En los hábitats terrestres abiertos, la velocidad es ventajosa para cazar o escapar de depredadores, favoreciendo el desarrollo de patas alargadas. A la inversa, la vida acuática requiere miembros más compactos para una propulsión eficiente en el agua.

Los estudios anatómicos comparativos muestran cómo los huesos, músculos y articulaciones han evolucionado para responder a estas necesidades. Por ejemplo, la estructura de la pelvis y de los huesos de las patas en los cocodrilos terrestres indica una postura más erguida y una capacidad para sostener el peso del cuerpo durante la carrera.

Fuente: The Anatomical Record
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