En Turquía, la secuencia de grandes terremotos muestra una progresión clara hacia el oeste a lo largo de la falla de Anatolia del Norte. La atención de los investigadores se centra especialmente en la zona bajo el mar de Mármara, que ha permanecido en silencio durante más de dos siglos y medio, un período de calma que sugiere una importante acumulación de tensión.
Un equipo internacional, dirigido por científicos de Japón y Turquía, publicó recientemente en
Geology el primer modelo tridimensional completo del subsuelo de esta región. Este logro ofrece una comprensión mucho más detallada de la estructura de la falla.
Estambul, la capital de Turquía, bordea el mar de Mármara.
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Para elaborar este modelo, los científicos utilizaron una técnica basada en mediciones magnetotelúricas. Gracias a más de veinte estaciones, registraron cambios sutiles en los campos eléctricos y magnéticos naturales de la Tierra. Estos datos permiten medir las propiedades eléctricas de las rocas hasta varias decenas de kilómetros de profundidad. Esta medición indirecta constituye una herramienta valiosa para sondear el subsuelo sin recurrir a perforaciones, una ventaja importante para los estudios en entornos marinos.
El examen de la información recopilada reveló una disposición detallada de zonas con diferente resistividad eléctrica. Las regiones de baja resistividad, frecuentemente relacionadas con la presencia de agua o fluidos, son mecánicamente menos sólidas. Por el contrario, las zonas de alta resistividad aparecen más rígidas y bloqueadas, acumulando probablemente más tensión. El equipo científico plantea la hipótesis de que los próximos grandes terremotos podrían originarse en los límites entre estas secciones con características opuestas.
Estas observaciones tienen consecuencias inmediatas para la evaluación del riesgo sísmico en la región de Estambul. Al proporcionar pistas sobre la localización y la magnitud posible de los futuros eventos, este modelo permite preparar estrategias de preparación ante desastres.
Ubicada en una zona tectónica activa donde se encuentran varias placas, Turquía posee una historia sísmica marcada por grandes eventos y catástrofes. Este estudio se enmarca en una larga serie de investigaciones, pero se distingue por una precisión notable. A largo plazo, podrían llevarse a cabo trabajos análogos en otras fallas importantes.
Fuente: Geology