Cédric - Martes 27 Enero 2026

❄️ Ice Memory: un santuario de hielo para los siglos venideros

En el corazón de la meseta antártica, una cueva artificial excavada en la nieve eterna acaba de acoger un tesoro científico de valor incalculable. Estos primeros depósitos, cilindros de hielo extraídos de glaciares alpinos amenazados de desaparición, inauguran una biblioteca única en el mundo, concebida para atravesar los siglos.

Esta iniciativa, impulsada por la Fundación Ice Memory, responde a una urgencia climática observable. Los glaciares de montaña, verdaderos archivos naturales, se derriten a un ritmo acelerado, borrando con ellos datos insustituibles sobre la historia de nuestra atmósfera. El proyecto consiste en extraer, transportar y preservar estas memorias de hielo en un lugar donde el frío natural garantice su integridad para los investigadores de los siglos futuros. La estación Concordia, uno de los lugares más aislados del planeta, cumple estas condiciones de manera ideal.


© R. Ascione ENEA PRNA IPEV


El transporte de una memoria frágil



El viaje de los dos primeros testigos, desde los Alpes europeos hasta el continente antártico, constituyó una hazaña logística. Extraídos del macizo del Mont Blanc y del Grand Combin, estos testigos que suman 1,7 toneladas emprendieron un periplo de más de cincuenta días en octubre de 2025. Fueron transportados a bordo del buque de investigación italiano Laura Bassi, donde una cadena de frío rigurosa mantuvo una temperatura constante de -20°C.

Su travesía cruzó varios océanos antes de llegar a la costa antártica. Una última transferencia aérea, efectuada en condiciones técnicas específicas para preservar el frío, permitió su llegada a la estación Concordia, situada a 3.200 metros de altitud. Esta etapa demuestra la posibilidad de desplazar estos archivos sensibles a escala global, abriendo el camino a otros convoyes procedentes de glaciares amenazados en todo el mundo.

El éxito de esta operación se basa en una colaboración internacional que implica a institutos de investigación franceses, italianos y suizos, así como a medios logísticos especializados. Valida la parte operativa del proyecto, demostrando que la salvaguarda proactiva de estas muestras es técnicamente realizable a pesar de las distancias y las limitaciones ambientales extremas.

Un santuario perdurable en el hielo eterno


El Santuario Ice Memory en sí es una infraestructura minimalista e ingeniosa, que aprovecha las condiciones polares extremas. Excavada a varios metros bajo la superficie del casquete, esta cueva de 35 metros de largo se beneficia de una temperatura naturalmente estable alrededor de -52°C durante todo el año, sin necesidad de ningún sistema de refrigeración mecánica.

Su construcción, coordinada por equipos técnicos italianos y franceses, fue diseñada para minimizar el impacto en el medio ambiente antártico, de acuerdo con el Protocolo de Madrid. No se importó ningún material de construcción; la estructura es simplemente el espacio dejado en la nieve compacta. Este enfoque la convierte en una instalación de conservación a la vez robusta y respetuosa con su lugar de acogida.

Esta estabilidad térmica garantiza la preservación de las muestras en escalas de tiempo de varios siglos. Los testigos, cuidadosamente envasados, están protegidos allí de las variaciones climáticas y de todo riesgo de contaminación. Este sitio se convierte así en el equivalente a una bodega natural, destinada a proteger un patrimonio científico común para la humanidad futura.

Autor del artículo: Cédric DEPOND
Fuente: CNRS
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