Algunos objetos cósmicos sorprenden por su naturaleza inusual. Este es el caso de una nube desprovista de toda estrella, observada por astrónomos con la ayuda del telescopio espacial Hubble. Denominado Cloud 9, este objeto asombroso se encuentra a unos 14 millones de años luz de nosotros, cerca de la galaxia espiral Messier 94.
Compuesto principalmente de materia oscura, este componente invisible que representa la mayor parte de la masa en el Universo, Cloud 9 presenta una composición muy particular. Los investigadores estiman que esta nube contiene aproximadamente cinco mil millones de veces la masa del Sol en esta forma, frente a solo un millón de masas solares para el gas de hidrógeno. Tal desequilibrio impide cualquier nacimiento de estrella, convirtiendo a Cloud 9 en una especie de galaxia fallida, como detallan los científicos en su trabajo publicado en
The Astrophysical Journal Letters.
La ubicación de Cloud 9, una nube cósmica llena de gas y materia oscura pero desprovista de estrellas.
Crédito: NASA, ESA, VLA, Gagandeep Anand (STScI), Alejandro Benitez-Llambay (University of Milano-Bicocca); Procesamiento de imagen: Joseph DePasquale (STScI)
La materia oscura juega un papel fundamental en la evolución cósmica, ya que moldea la atracción gravitacional a su alrededor. En Cloud 9, el gas se acumuló bien, pero no lo suficiente para desencadenar la formación estelar. Este fenómeno se ajusta a los modelos de nubes de hidrógeno limitadas por la reionización, un tipo de objeto teórico ahora confirmado por esta observación directa. Para los astrónomos, es una oportunidad privilegiada para examinar la materia oscura en un estado casi puro.
El telescopio espacial Hubble fue determinante para esta identificación. Gracias a su instrumento Advanced Camera for Surveys, la ausencia de estrellas pudo establecerse con gran precisión. Sin esta tecnología, Cloud 9 podría haberse asimilado a una galaxia enana demasiado poco luminosa para ser distinguida desde la Tierra.
A diferencia de las nubes de hidrógeno que rodean la Vía Láctea, Cloud 9 se distingue por su forma más compacta y esférica, con un diámetro de unos 4.900 años luz. Su estructura singular lo diferencia, por tanto, de otras formaciones gaseosas conocidas. Los científicos consideran que para convertirse en una galaxia propiamente dicha, necesitaría acumular una cantidad de gas mucho mayor; por ahora, permanece como un remanente aislado.
Una imagen del objeto Cloud 9 tomada por el telescopio espacial Hubble.
Crédito: NASA, ESA, G. Anand (STScI), y A. Benitez-Llambay (Univ. of Milan-Bicocca); Procesamiento de imagen: J. DePasquale (STScI)
Este descubrimiento indica que otras nubes similares podrían esconderse en el cosmos, esperando ser detectadas. Las futuras misiones astronómicas podrían revelar más, contribuyendo a una mejor comprensión de las primeras etapas de la formación galáctica. Cloud 9 ofrece de esta manera una ventana de observación sobre los procesos que han modelado nuestro Universo, liberados del brillo de las estrellas.
Fuente: The Astrophysical Journal Letters