Un nuevo estudio realizado en la Escuela de Ciencias de la Comunicación Humana de la Universidad McGill indica que tanto el contenido como la manera de hablar juegan un papel importante, diferente y complementario.
Los investigadores descubrieron que, cuando una persona intenta parecer cautivadora, tiende a hablar más fuerte y con un tono más agudo, lo que generalmente lleva a los oyentes a percibirla más favorablemente. Sin embargo, el estudio también revela que el deseo de un oyente de continuar un intercambio depende principalmente del interés por el tema discutido.
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"Nos sorprendió constatar una distinción clara: las impresiones sociales provocadas por la persona que habla - especialmente la amabilidad, la competencia y el atractivo - estaban principalmente influenciadas por su
manera de hablar, mientras que el deseo de continuar la conversación dependía sobre todo del
tema del intercambio", explica Marcos Domínguez-Arriola, estudiante de doctorado y autor principal del estudio.
"Un tema interesante puede hacer cautivador un primer intercambio, pero una
manera de hablar cautivadora podría ser más determinante para dar ganas a los demás de interactuar de nuevo con nosotros, continúa. Esta distinción permite entender por qué algunas conversaciones proporcionan una satisfacción inmediata sin llevar a vínculos duraderos, mientras que otras, aunque menos apasionantes, favorecen no obstante el establecimiento de relaciones profundas."
Las características de un orador cautivador
En el marco de un primer experimento, Marcos Domínguez-Arriola y el profesor Marc D. Pell reclutaron a 20 participantes, 10 mujeres y 10 hombres, y les hicieron grabar una serie de anécdotas redactadas de antemano. Las 160 anécdotas, cortas y de naturaleza conversacional, habían sido clasificadas previamente por otro grupo de participantes en una de dos categorías: "interesante" o "aburrida".
Los participantes grabaron dos veces cada anécdota que se les asignó: una primera vez con un tono neutro, luego con un tono "cautivador", como si buscaran establecer un vínculo positivo con su interlocutor. Los investigadores luego utilizaron herramientas de análisis acústico para medir diferentes características de la voz.
"Observamos en todos los participantes que esta manera de hablar cautivadora se caracteriza por una intensidad vocal más alta, una voz más aguda, variaciones más marcadas de la intensidad y un timbre vocal más claro", indica Marcos Domínguez-Arriola.
Lo que da ganas de continuar una conversación
Para su segundo experimento, los investigadores reclutaron a 36 personas, 18 mujeres y 18 hombres, y les hicieron escuchar las anécdotas grabadas. Los participantes debían evaluar diversas características sociales de las personas que hablaban e indicar cuánto tiempo estarían dispuestos a continuar la conversación. Esta medida, que los investigadores llamaron la "subasta temporal", constituye un aspecto innovador del estudio.
Los investigadores descubrieron entonces que el interés del oyente por el tema abordado, y no el estilo oratorio de la persona que habla, era el principal factor asociado a la duración deseada de la conversación.
Los investigadores indican que, dado que este estudio se basó en tareas de escucha realizadas de manera asíncrona, el próximo paso consistirá en examinar las interacciones sociales en tiempo real, lo que permitirá comprender mejor cómo los interlocutores se adaptan continuamente unos a otros a lo largo de un intercambio. El equipo también planea estudiar los mecanismos neurológicos asociados a la participación en una conversación cautivadora.
Fuente: Universidad McGill