Adrien - Lunes 27 Abril 2026

🐍 Hace 34 millones de años, las serpientes "apretaban los codos"

Hace 34 millones de años, las serpientes quizás ya habían adquirido la costumbre de reunirse para pasar el invierno. Esta práctica, similar a la de algunas especies actuales, ha sido puesta de manifiesto por el descubrimiento de un fósil en Wyoming. Indica que los comportamientos sociales o de supervivencia en estos reptiles se remontan a una época mucho más lejana de lo imaginado.

El hallazgo de este fósil, llamado Hibernophis breithaupti, proviene de la Formación White River en Wyoming. Los investigadores estudiaron cuatro especímenes, de los cuales tres estaban agrupados en un solo bloque rocoso. Gracias a una técnica de tomografía computarizada, se reveló un tercer individuo oculto dentro de la roca, ofreciendo una visión más completa de la escena.


El esqueleto fósil de la especie recién descubierta Hibernophis breithaupti, que vivió hace 38 millones de años en el actual Wyoming, aporta información sobre la evolución y el comportamiento social de sus descendientes modernos.
Crédito: Jasmine Croghan


Los fósiles de Hibernophis son notables por su estado de conservación, que incluye cráneos, mandíbulas y vértebras. Esta preservación detallada facilitó la identificación de un nuevo género y una nueva especie. La serpiente era de pequeño tamaño y probablemente excavadora, perteneciente a una fauna norteamericana antigua muy diferente a la actual. Antes del auge de los grupos de serpientes modernas, los constrictores dominaban los ecosistemas.

La anatomía de Hibernophis presenta rasgos comunes a las primeras serpientes booideas y a la familia Charinaidae, lo que indica que podría situarse cerca de una división evolutiva importante. Esta posición la convierte en un espécimen valioso, que captura una etapa temprana en la evolución de serpientes similares a las boas. En lugar de encajar en categorías existentes, muestra que la evolución de las serpientes fue probablemente más gradual y ramificada de lo esperado.

El entorno en el que vivía Hibernophis contrasta fuertemente con los ecosistemas actuales de América del Norte. Los constrictores desempeñaban un papel principal antes de que otros linajes tomaran la delantera. Este descubrimiento contribuye a llenar vacíos sobre esta época antigua e indica que el continente pudo tener una gran influencia en la evolución de las serpientes de tipo boa. Los investigadores esperan que otros fósiles enriquezcan esta comprensión.

El método utilizado para detectar el espécimen oculto, la tomografía computarizada, fue primordial para este estudio. Una colaboración internacional, que involucró a paleontólogos de Canadá, Australia y Brasil, permitió analizar estos fósiles en profundidad. Michael Caldwell, de la Universidad de Alberta, explicó que las serpientes modernas como las culebras se reúnen por miles para hibernar, y ver rastros de este comportamiento hace 34 millones de años es impresionante.

Fuente: Zoological Journal of the Linnean Society
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