Golpear voluntariamente la luna de un asteroide permite modificar de manera duradera la trayectoria del asteroide principal alrededor del Sol. Este es uno de los resultados del experimento llevado a cabo por la misión DART de la NASA.
El impacto de la sonda no solo logró alterar la órbita de una pequeña luna asteroidal; también desvió ligeramente la trayectoria de todo el sistema binario en el espacio. Una observación que es alentadora sobre nuestra futura capacidad para proteger la Tierra de objetos celestes potencialmente peligrosos.
Una ilustración de DART acercándose a su sistema asteroidal objetivo.
Crédito: NASA/Johns Hopkins APL/Steve Gribben
En 2022, la sonda DART impactó voluntariamente el asteroide Dimorphos, el cual orbita alrededor de un compañero más imponente llamado Didymos. Esta maniobra tenía como objetivo verificar si un impacto cinético podía desviar tal cuerpo, y los resultados superaron todas las esperanzas. La órbita de Dimorphos alrededor de Didymos se acortó en efecto más de treinta minutos.
Un análisis exhaustivo muestra que el impacto generó una nube de escombros, llamada eyección, la cual amplificó el impulso inicial. Llamado factor de amplificación del momento, este fenómeno prácticamente duplicó el efecto sobre Dimorphos. Como consecuencia de este impulso adicional, todo el dúo asteroidal vio su recorrido alrededor del Sol ligeramente modificado, con un cambio de velocidad mínimo pero detectable a largo plazo.
Para medir estas alteraciones ínfimas, astrónomos aficionados se movilizaron en todo el mundo entre 2022 y 2025. Observaron ocultaciones estelares, momentos en que el asteroide pasa frente a una estrella, permitiendo calcular con precisión las nuevas trayectorias. Su contribución resultó determinante para confirmar que DART afectó efectivamente el desplazamiento del sistema binario dentro del Sistema Solar.
La misión cubesat LICIA de la Agencia Espacial Italiana, que acompañó a DART, capturó el impacto y la nube de eyección de Dimorphos.
Crédito: ASI/NASA
Estos mismos datos también permitieron estimar la densidad de los dos cuerpos. Didymos resulta más denso, con 2600 kilogramos por metro cúbico, mientras que Dimorphos, con solo 1540 kg/m³, evoca más bien un montón de escombros débilmente agregados. Esta diferencia respalda la hipótesis según la cual Dimorphos habría nacido a partir de materiales eyectados de Didymos.
Estos resultados consolidan la idea de que misiones de este tipo podrían algún día preservar la Tierra de una colisión. Por su parte, la NASA planea lanzar el telescopio NEO Surveyor después de 2027 para detectar un mayor número de asteroides cercanos a nosotros, combinando así vigilancia y acción para una defensa planetaria más completa.
La tecnología de los impactadores cinéticos
El principio de los impactadores cinéticos, a imagen de la sonda DART, se basa en el uso de la fuerza de un choque para alterar la trayectoria de un asteroide. Este enfoque se apoya en un fundamento físico simple: al golpear el objeto a muy alta velocidad, se le transmite momento, lo que puede torcer su rumbo. Se revela particularmente adaptado a cuerpos de dimensión intermedia, para los cuales una explosión nuclear presentaría demasiados riesgos o sería ineficaz.
Su principal ventaja reside en su simplicidad técnica. Una sonda puede ser lanzada varios años antes, apuntando con precisión al asteroide para un impacto perfectamente controlado. Las futuras misiones podrían además combinar varios impactadores o apoyarse en satélites de observación para ajustar la trayectoria en tiempo real, aumentando así las probabilidades de éxito.
No obstante, su eficacia sigue dependiendo de parámetros como la composición del asteroide. Un objeto denso y sólido no reacciona de la misma manera que un montón de escombros suelto, al igual que Dimorphos. Las simulaciones numéricas permiten anticipar estos comportamientos distintos, pero pruebas reales siguen siendo indispensables para refinar los modelos.
Concretamente, esta tecnología se inserta en una estrategia ampliada de defensa planetaria. Podría ser empleada en conjunto con otros métodos, como los tractores gravitacionales, para proponer una respuesta adaptable frente a la diversidad de amenazas venidas del espacio.
Fuente: Science Advances