Adrien - Martes 17 Marzo 2026

🧬 Un gen de la longevidad transferido de una especie a otra

Científicos de la Universidad de Rochester modificaron genéticamente ratones para que expresaran una versión específica del gen HAS2, tomada de la rata topo desnuda. Estos últimos, conocidos por su longevidad excepcional y robustez, transmitieron parte de sus ventajas.

Los roedores modificados se beneficiaron de un aumento de su esperanza de vida media de aproximadamente un 4,4 % y mostraron un mejor estado de salud con el tiempo, con menos tumores espontáneos, en particular.


Esta modificación actúa sobre la producción de ácido hialurónico, una molécula presente de forma natural en el organismo. En la rata topo desnuda, esta sustancia adopta una forma particular alargada con propiedades protectoras. Contribuye a preservar la integridad de los tejidos, disminuye la inflamación crónica y frena el crecimiento de ciertos cánceres. Esta versión se distingue claramente de formas más cortas que, por su parte, pueden favorecer los procesos inflamatorios.


Por consiguiente, los investigadores estudian ahora métodos para adaptar estos resultados al ser humano, sin tener que modificar el genoma. Exploran, en particular, compuestos capaces de aumentar la producción de este ácido hialurónico beneficioso o de ralentizar su descomposición. Una publicación aparecida en Scientific Reports destacó, por ejemplo, la delfinidina, un pigmento presente en ciertas frutas, como un inhibidor potencialmente interesante.

Otros trabajos muestran, sin embargo, que los ratones genéticamente alterados no están protegidos contra todas las afecciones relacionadas con la edad, como la pérdida auditiva en ciertas situaciones. Esto indica que los efectos positivos pueden fluctuar de un tejido a otro y que una regulación precisa es indispensable para prevenir cualquier desregulación.


Los investigadores han transferido con éxito un gen de longevidad de la rata topo desnuda a ratones, mejorando su salud y prolongando su vida.
Crédito: University of Rochester photo / J. Adam Fenster

Así, el camino hacia tales aplicaciones es aún largo y requiere validaciones adicionales. En particular, habrá que asegurarse de que el aumento del ácido hialurónico beneficioso no genere efectos secundarios indeseables y que actúe de manera armoniosa en los diferentes tejidos. Las investigaciones en curso sobre modelos animales y celulares permiten precisar estos parámetros con vistas a una eventual transposición al ser humano.

Fuente: biorxiv
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