Adrien - Domingo 18 Enero 2026

🧪 Un estudio vincula pesticida con enfermedad de Parkinson

Mientras los casos de enfermedades neurodegenerativas están en aumento, científicos han examinado el papel de los factores ambientales. Trabajos recientes realizados por UCLA Health proporcionan elementos tangibles sobre el impacto de un compuesto de pesticidas, el clorpirifós.

El equipo analizó la información relativa a más de 1600 personas en California. Sus resultados, publicados en la revista Molecular Neurodegeneration, indican que los individuos que residieron de forma prolongada cerca de zonas de aplicación de pesticidas que utilizan este compuesto ven su probabilidad de desarrollar la enfermedad de Parkinson aumentada en un factor superior a 2.5.


Para obtener estos datos, los investigadores cruzaron los registros de uso de pesticidas con los lugares de vida y trabajo de los participantes. Paralelamente, experimentos en ratones reprodujeron una exposición por inhalación, comparable a la de los humanos. También se emplearon peces cebra para observar los mecanismos celulares.


Los ratones expuestos al clorpirifós presentaron trastornos motores y una pérdida de neuronas productoras de dopamina, similar a los pacientes que sufren Parkinson. Sus cerebros también mostraron signos de inflamación y agregados de proteínas. En el pez cebra, el pesticida perturbó la autofagia, que es un proceso de limpieza celular.

Aunque el uso del clorpirifós está hoy más o menos limitado según los países, muchas personas estuvieron expuestas en el pasado. Otros pesticidas con propiedades similares permanecen en uso.

El Dr. Jeff Bronstein, autor principal del estudio, precisa que estos trabajos señalan al clorpirifós como un factor de riesgo específico, con un mecanismo causal identificado.

La autofagia, una limpieza esencial para las neuronas


La autofagia es un mecanismo celular que permite reciclar los elementos dañados. Dentro de las neuronas, este fenómeno es indispensable para eliminar las proteínas mal plegadas y preservar la integridad celular. En ausencia de una limpieza eficaz, estos desechos se acumulan y pueden conducir a la muerte de las células.

En el marco de las enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, la autofagia ejerce una función protectora. Su mal funcionamiento se constata en varias afecciones, lo que favorece la formación de agregados tóxicos. Aprender cómo estimularla podría contribuir a mantener las funciones cerebrales.

Los trabajos en curso exploran moléculas susceptibles de activar la autofagia. Tales enfoques podrían ralentizar el avance de la neurodegeneración. Constituyen una pista prometedora para elaborar tratamientos que ataquen el origen celular más que solo los síntomas.

Fuente: Molecular Neurodegeneration
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