Adrien - Martes 24 Febrero 2026

🌍 Un estudio vincula la actividad solar con los terremotos

El Sol, por su actividad lejana, podría contribuir a los terremotos.

Un estudio teórico examina esta idea inesperada. Plantea que las erupciones solares, al perturbar la ionosfera, son susceptibles de aplicar localmente fuerzas eléctricas sobre porciones frágiles de la corteza terrestre, participando así potencialmente en el desencadenamiento de sismos.

Este enfoque, desarrollado por investigadores de la Universidad de Kioto, esboza un vínculo físico entre el espacio y las profundidades geológicas. Las erupciones solares modifican de hecho la distribución de partículas cargadas en la alta atmósfera, un fenómeno bien conocido.


El mecanismo considerado se centra en zonas de roca fracturada que contienen agua a temperaturas y presiones extremas. Estas regiones dañadas se comportan como condensadores eléctricos, conectados tanto a la superficie del suelo como a la baja ionosfera mediante un acoplamiento capacitivo. Por consiguiente, la corteza y la ionosfera forman un sistema electrostático unificado, en lugar de capas aisladas.


Durante eventos solares intensos, la densidad electrónica en la ionosfera puede aumentar, generando una capa más negativa a baja altitud. Esta modificación de la carga atmosférica no permanece confinada en altitud. Con la conexión capacitiva, puede generar campos eléctricos amplificados en el interior de cavidades minúsculas, a escala nanométrica, presentes en la roca fracturada.

Estas fuerzas electrostáticas son capaces de influir en la propagación de fisuras en zonas de falla ya cercanas a la ruptura. Los cálculos del equipo muestran que la presión electrostática alcanza niveles análogos a otras fuerzas, como las tensiones de marea.

Antes de ciertos grandes sismos, se han registrado comportamientos inusuales de la ionosfera, tales como una densidad electrónica más elevada o una altitud reducida. Tradicionalmente, estas señales se interpretaban como consecuencias de la acumulación de tensiones en la corteza. El modelo reciente ofrece un punto de vista diferente, describiendo una interacción bidireccional donde las perturbaciones ionosféricas también pueden retroalimentar los procesos en el subsuelo.

A largo plazo, la combinación de la tomografía ionosférica de alta resolución y los datos de meteorología espacial podría permitir comprender mejor las condiciones que favorecen esta influencia electrostática sobre la corteza terrestre.

Fuente: International Journal of Plasma Environmental Science and Technology
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