Geriatrics acaba de publicar un estudio que revoluciona nuestra visión del envejecimiento. Mientras que a menudo imaginamos un período de declive continuo después de los 65 años, la investigación demuestra que muchas personas ven mejorar sus capacidades físicas o mentales con el tiempo.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores utilizaron los datos de un amplio estudio nacional estadounidense que siguió a más de once mil participantes durante doce años. Evaluaron el rendimiento cognitivo y la velocidad al caminar, un indicador fiable de la salud general. Casi la mitad de las personas observadas presentaron progresos notables en al menos uno de estos dos ámbitos durante el período.
Estas mejoras no afectan únicamente a los individuos en convalecencia tras un episodio de salud difícil. Un gran número de participantes, partiendo ya de un nivel normal, continuaron progresando. Además, los investigadores observaron que más de la mitad de las personas no experimentaron el deterioro cognitivo a menudo anticipado con los años. Esto indica que las trayectorias individuales son mucho más diversas de lo que sugieren las estadísticas promedio.
Se identificó un elemento importante durante el análisis: el papel de las convicciones personales sobre el envejecimiento. Las personas que mantenían una visión optimista del avance en la edad al inicio del estudio eran más propensas a mejorar, tanto a nivel mental como físico. Esta asociación sigue siendo significativa, incluso cuando se tiene en cuenta la edad, el nivel educativo o los problemas de salud previos.
Esta relación se alinea con un marco teórico más amplio que examina el impacto de los mensajes culturales sobre la edad. Trabajos anteriores ya habían establecido un vínculo entre percepciones negativas y una memoria menos eficaz, una marcha más lenta o mayores riesgos cardiovasculares. Las nuevas observaciones ponen de relieve el efecto contrario, donde actitudes positivas parecen acompañar avances.
Esta investigación invita a reconsiderar el discurso mayoritario sobre la vejez. Muestra que una proporción notable de la población mantiene, y a veces desarrolla, sus aptitudes mucho después de los 65 años.
Fuente: Geriatrics