Un extenso estudio clínico informa de una observación particularmente interesante: el consumo diario de un suplemento en particular podría modificar positivamente la velocidad a la que nuestro cuerpo envejece.
Este descubrimiento, procedente del análisis de marcadores moleculares en personas mayores, indica una desaceleración modesta pero claramente medible durante dos años. Además, los investigadores observaron que este efecto era más importante en los participantes cuya edad biológica era inicialmente superior a su edad cronológica.
A diferencia de la edad cronológica, que se limita a contar los años, la edad biológica refleja el estado real de nuestras células y su funcionamiento. Para explorar este fenómeno, unos científicos examinaron cómo un aporte regular de multivitaminas afecta a cinco indicadores específicos de este envejecimiento interno. Se basaron en datos de un ensayo aleatorizado que incluía adultos de alrededor de 70 años.
El ensayo, denominado COSMOS, reunió a cerca de 1000 participantes sanos, asignados aleatoriamente. Estos voluntarios fueron divididos en varios grupos: algunos recibían un suplemento de multivitaminas diario, otros un extracto de cacao y otros un placebo. Se realizaron extracciones de sangre al inicio, y después de uno y dos años, permitiendo seguir con precisión la evolución de los marcadores epigenéticos.
Los resultados resultaron prometedores: en comparación con el grupo placebo, los individuos que tomaban multivitaminas presentaron un envejecimiento biológico significativamente más lento. Esta diferencia equivale a aproximadamente cuatro meses menos de envejecimiento durante la duración del estudio. Los beneficios fueron particularmente marcados en las personas cuya edad biológica era inicialmente más elevada que su edad real, indicando un impacto más fuerte en aquellos que más lo necesitaban.
Para evaluar estos cambios, los investigadores utilizan herramientas avanzadas llamadas relojes epigenéticos. Estos métodos miden alteraciones químicas sutiles del ADN, como la metilación, que regulan la activación o desactivación de los genes. Estas modificaciones se acumulan naturalmente con la edad y están vinculadas al proceso de envejecimiento global así como al riesgo de mortalidad, ofreciendo así una visión de la salud celular.
Los autores del estudio, publicado en
Nature Medicine, planean ya investigaciones adicionales. Desean determinar si esta desaceleración observada persiste después del final del ensayo y si está relacionada con otros beneficios potenciales, como una mejor cognición o una reducción de ciertas patologías. Howard Sesso, coautor, expresó su optimismo respecto a la exploración de estas pistas para un envejecimiento de calidad.
Este enfoque revela intervenciones simples y accesibles para favorecer un envejecimiento más saludable. Aunque los efectos constatados son modestos, abren el camino a una comprensión más fina de cómo nuestros hábitos diarios pueden influir en nuestra biología interna. Se necesitan investigaciones adicionales para confirmar estos resultados y comprender sus mecanismos, pero las perspectivas parecen positivas.
Comprender la metilación del ADN
La metilación del ADN es un proceso bioquímico donde grupos metilo se unen al ADN, influyendo así en la expresión de los genes. Estas modificaciones actúan como interruptores, activando o desactivando ciertas funciones celulares. Con la edad, los patrones de metilación evolucionan, reflejando la acumulación de cambios relacionados con el envejecimiento y el entorno.
Los científicos utilizan estas alteraciones para construir relojes epigenéticos, modelos que estiman la edad biológica analizando sitios específicos del ADN. A diferencia de la edad cronológica, estos relojes pueden revelar si un organismo envejece más rápido o más lento de lo normal, ofreciendo pistas valiosas sobre la salud global y los riesgos futuros.
La metilación está influenciada por diversos factores, como la alimentación, el estrés o la exposición a toxinas. Comprender su papel permite identificar intervenciones, como la toma de multivitaminas, que podrían modular estos patrones y así ralentizar el declive celular asociado a la edad.
Fuente: Nature Medicine