Una galaxia masiva aparecida menos de dos mil millones de años después del Big Bang no gira sobre sí misma. Este espécimen, llamado XMM-VID1-2075, contradice todas las expectativas de los astrónomos.
Según los modelos clásicos, las galaxias adquieren una rotación natural al formarse, bajo el efecto de la gravedad y de los flujos de gas que las inundan. Sin embargo, esta galaxia lejana parece globalmente inmóvil, sin movimiento de conjunto.
Incluso antes del estudio detallado por el telescopio James Webb, la galaxia XMM-VID1-2075 ya había intrigado a los investigadores. Gracias al observatorio Keck en Hawái, descubrieron que ya era muy masiva, conteniendo varias veces la masa de nuestra propia Vía Láctea. Además, había dejado de formar nuevas estrellas, un estado generalmente asociado con galaxias mucho más viejas.
El telescopio James Webb permitió ir más allá midiendo los movimientos internos de la galaxia. Entre tres galaxias de la misma época estudiadas, una giraba claramente, otra presentaba movimientos irregulares, y XMM-VID1-2075 mostraba desplazamientos aleatorios, sin rotación global bien definida. Este perfil corresponde a algunas galaxias locales muy masivas, pero su presencia tan temprano en el Universo sorprende.
Para explicar esta ausencia de rotación, los astrónomos contemplan un escenario de colisión mayor con otra galaxia que gira en sentido contrario. Un choque así podría haber anulado el movimiento global de rotación. Las imágenes de Webb muestran además un exceso de luz en un lado, lo que podría indicar la presencia de un objeto compañero en interacción.
Los investigadores esperan ahora buscar otras galaxias similares en el Universo joven. Comparando sus descubrimientos con simulaciones informáticas, esperan comprender mejor cómo evolucionaron las galaxias después del Big Bang.
¿Qué es una 'slow rotator'?
En la jerga astronómica, una galaxia 'slow rotator' (o rotadora lenta) es una galaxia cuyas estrellas no giran de manera ordenada alrededor de un eje central. A diferencia de las galaxias espirales como la Vía Láctea, donde las estrellas tienen un movimiento circular bien definido, las slow rotators presentan trayectorias aleatorias. Este comportamiento es a menudo el resultado de múltiples fusiones entre galaxias, que han desordenado la rotación inicial.
En general, estas galaxias son masivas y viejas. Su descubrimiento en el Universo joven, menos de 2 mil millones de años después del Big Bang, pone en cuestión las escalas de tiempo admitidas para estos procesos. Los astrónomos deben ahora determinar si esta galaxia es una excepción o la señal de que las fusiones galácticas eran más frecuentes al principio de la historia cósmica.
Las observaciones del telescopio James Webb son cruciales para identificar estos objetos, pues su luz débil y su pequeño tamaño los hacían invisibles para los telescopios anteriores. Cartografiando los movimientos internos, Webb permite distinguir las slow rotators de las galaxias en rotación clásica.
Fuente: Nature Astronomy