Una observación reciente del telescopio
Hubble muestra a la galaxia espiral NGC 4388 soltando una corriente luminosa. Este notable evento ocurre mientras se desplaza por un entorno particularmente denso.
Situada a unos 60 millones de años luz en la constelación de Virgo, NGC 4388 es un miembro del cúmulo de galaxias del mismo nombre, una agrupación masiva que ejerce una fuerte influencia sobre sus integrantes. Su proximidad con otras galaxias genera así condiciones únicas, donde fuerzas invisibles trabajan gradualmente las estructuras estelares.
Una vista lateral de la galaxia espiral NGC 4388 muestra una corriente de gas luminoso arrancado de su núcleo mientras atraviesa el cúmulo de Virgo.
Crédito: ESA/Hubble & NASA, S. Veilleux, J. Wang, J. Greene
Observada casi de canto desde la Tierra, esta orientación particular permite revelar un detalle hasta ahora no observado: una columna de gas escapando del centro de la galaxia. Este flujo se extiende hacia el exterior (corriente azulada en la parte inferior derecha de la imagen), alejándose del disco galáctico. Esta observación genera nuevas preguntas sobre los mecanismos en juego en tales regiones del cosmos.
Entre las galaxias del cúmulo, un gas muy caliente y tenue, conocido como medio intracúmulo, llena el espacio. Al desplazarse a gran velocidad, NGC 4388 atraviesa este medio, que ejerce una presión significativa sobre su propio gas. Esta interacción arranca poco a poco la materia, dejando un rastro luminoso detrás de la galaxia en movimiento. Este proceso altera la composición y el destino de NGC 4388.
El brillo de este gas parece provenir de dos fuentes principales. Cerca del centro galáctico, un agujero negro supermasivo calienta la materia circundante, emitiendo radiación que excita el gas. Más lejos, ondas de choque generadas por la colisión con el medio intracúmulo también contribuyen a su luminosidad. Estos fenómenos combinados hacen que el flujo sea observable desde nuestro planeta.
Los últimos datos de
Hubble, que combinan varias longitudes de onda, han permitido observar esta nube gaseosa con mayor nitidez.
Fuente: ESA/Hubble