La idea de que los seres humanos solo utilizan el 10% de su cerebro está muy extendida. Aparece regularmente en libros de superación personal, películas o conversaciones populares. Esta afirmación indica que quedaría una inmensa reserva de capacidades cerebrales sin utilizar.
Los neurocientíficos la consideran hoy un neuromito,
como explica el McGovern Institute for Brain Research del MIT.
El cerebro humano es un órgano extremadamente activo. Incluso en reposo, muchas regiones cerebrales funcionan simultáneamente para mantener las funciones vitales, procesar la información sensorial y regular la actividad del cuerpo. Las técnicas modernas de neuroimagen, como la IRM funcional o la tomografía por emisión de positrones, permiten observar la actividad cerebral en tiempo real.
Estas observaciones de neuroimagen muestran que se activan diferentes zonas según la tarea realizada, lo que contradice la idea de que una gran parte del cerebro permanecería inactiva.
Las neurociencias indican que casi todas las áreas del cerebro cumplen una función precisa. Algunas regiones participan en la visión, otras en el lenguaje, la memoria o el control de los movimientos. Incluso al realizar una tarea sencilla, cooperan varias redes neuronales. Las zonas que parecen menos activas en una situación dada pueden intervenir en otras situaciones.
Otro argumento proviene de las lesiones cerebrales. Si el 90% del cerebro fuera innecesario, gran parte de los daños neurológicos deberían tener poco efecto en el comportamiento. Sin embargo, la medicina demuestra lo contrario. Incluso pequeñas lesiones en ciertas regiones del cerebro pueden provocar trastornos importantes, como dificultades para hablar, moverse o reconocer objetos.
El consumo energético del cerebro también constituye una pista importante. Este órgano representa aproximadamente el 2% de la masa corporal, pero consume cerca del 20% de la energía utilizada por el organismo en reposo. Un gasto así sería difícil de explicar si la mayor parte del cerebro permaneciera inactiva.
El origen del mito del 10% no está claramente establecido. Podría provenir de una mala interpretación de trabajos antiguos en psicología o de simplificaciones excesivas en los primeros estudios sobre neuronas. Algunas citas atribuidas a científicos o personalidades también contribuyeron a popularizar esta idea, sin una base experimental sólida.
Las investigaciones en neurociencias muestran hoy que se utiliza todo el cerebro. No todas las regiones funcionan al máximo de manera permanente, pero participan en diferentes redes según las actividades y las situaciones. Más que un órgano ampliamente infrautilizado, el cerebro aparece como un sistema dinámico en el que miles de millones de neuronas cooperan permanentemente para producir el pensamiento, las emociones y las acciones.