Adrien - Lunes 6 Julio 2026

👽 El silencio de los extraterrestres podría deberse a... el clima espacial

Desde hace décadas, los astrónomos escrutan el cielo en busca de señales de radio provenientes de otros planetas. Hasta ahora, no se ha captado ningún mensaje. Pero un nuevo estudio publicado en The Astrophysical Journal propone una explicación de un nuevo tipo: el clima espacial alrededor de los exoplanetas podría interferir con esas señales, haciéndolas indetectables.

Este hallazgo ofrece una pista para responder a la famosa paradoja de Fermi: ¿por qué, a pesar de la inmensidad del cosmos y la multitud de planetas potencialmente habitables, aún no hemos detectado nada?

Para probar esta hipótesis, los investigadores se centraron en un tipo particular de señales: las señales de banda muy estrecha. Estas emisiones de radio, concentradas en una frecuencia precisa, no ocurren de forma natural y delatarían un origen tecnológico. Pero para detectarlas, la señal debe permanecer nítida. Sin embargo, según el estudio, el medio interplanetario, agitado por las erupciones de la estrella anfitriona, podría dispersar estas señales en un rango más amplio de frecuencias, debilitándolas y haciéndolas caer por debajo del umbral de detección.


Una señal de radio extraterrestre puede comenzar como una nota pura (a la izquierda, en blanco) pero ser dispersada por los vientos de plasma de la estrella en una señal más amplia y débil (a la derecha, en verde). Este estudio indica que los astrónomos podrían estar perdiendo señales al buscar principalmente la forma blanca y fina en lugar de la forma verde y dispersada.
Crédito: Vishal Gajjar


Los científicos analizaron cómo las comunicaciones con las sondas espaciales (Mariner IV, Viking) se vieron afectadas por el clima espacial de nuestro Sol. Con estos datos, modelaron el efecto de las estrellas de tipo M, las más numerosas en la Vía Láctea, sobre posibles señales provenientes de sus planetas. Resultado: estas estrellas producen un viento de partículas cargadas que dispersa las señales, haciéndolas aún más difíciles de captar.

El equipo propone un método para estimar la dispersión de una señal en función de su frecuencia y del tipo de estrella. Esta herramienta podría ayudar a futuras investigaciones a refinar sus criterios. Un astrónomo ajeno al estudio, Michael Garrett, elogia este enfoque concreto y basado en mediciones reales. Sin embargo, recuerda que la búsqueda de señales de radio estrechas es solo una pista entre otras para detectar una civilización avanzada.

Andrew Siemion, director del programa Breakthrough Listen, señala que es la primera vez que se estudia el impacto del entorno espacial alrededor de los exoplanetas en la detectabilidad. Según él, este trabajo ofrece un mecanismo concreto para validar el origen extraterrestre de una señal potencial. Los autores recomiendan que los futuros observatorios, como el telescopio SKA-Low, tengan en cuenta este efecto de dispersión para optimizar sus búsquedas.

Así, la paradoja de Fermi podría encontrar una respuesta parcial: quizás no es que nadie emita, sino que nuestros métodos de búsqueda aún no se adaptan a la realidad física de esas señales. Como escriben los investigadores, el silencio observado no es necesariamente la prueba de la ausencia de emisores, sino el reflejo de nuestros límites de detección frente a señales cuya forma no coincide con lo que esperamos.

Las señales de banda estrecha



Para distinguir una señal artificial de un ruido natural, los astrónomos buscan señales denominadas "de banda estrecha". Se trata de emisiones de radio concentradas en un rango de frecuencias muy restringido, a veces de solo unos pocos hercios. En la naturaleza, tales señales no aparecen espontáneamente. Los púlsares, las nubes de gas o los fenómenos estelares emiten en un amplio rango de frecuencias. Si un receptor capta un pico muy fino y estable, es un buen candidato para un origen tecnológico.

Sin embargo, como muestra el estudio, esta señal puede "ensancharse" durante su viaje a través del plasma interplanetario. Las partículas cargadas desvían las ondas de radio, extendiéndolas sobre varios hercios. Como resultado, el pico tan característico se aplana y se asemeja a una señal natural. Los futuros algoritmos de detección deberán, por lo tanto, integrar esta posible deformación.

Fuente: The Astrophysical Journal
Ce site fait l'objet d'une déclaration à la CNIL
sous le numéro de dossier 1037632
Informations légales