Si los maullidos de los gatos parecen hechos a medida para nuestras interacciones, su verdadera firma vocal se encuentra en su ronroneo, según una investigación reciente.
Para llegar a esta conclusión, científicos del Museum für Naturkunde Berlin y de la Universidad de Nápoles Federico II realizaron un análisis acústico de gatos domésticos y salvajes. Emplearon técnicas de reconocimiento automático del habla, inicialmente diseñadas para humanos, para estudiar grabaciones procedentes de archivos sonoros.
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Los resultados muestran que el ronroneo constituye un indicador estable de la identidad de cada gato. Según los investigadores, este sonido, producido en momentos de calma como las caricias, presenta una estructura rítmica y frecuencial propia de cada individuo. A diferencia de los maullidos, cambia poco, lo que lo convierte en un marcador acústico preciso para diferenciar un gato de otro, incluso para un algoritmo.
Los maullidos, por su parte, muestran una gran flexibilidad. Los gatos los utilizan en numerosas circunstancias, por ejemplo para reclamar una comida o solicitar contacto. Esta adaptabilidad se traduce en una heterogeneidad acústica notable, incluso para un mismo animal. El estudio señala que esta particularidad hace que los maullidos sean menos eficaces para la identificación individual, pero más efectivos para transmitir peticiones específicas a sus compañeros humanos.
La comparación con los felinos salvajes aporta información sobre el plano evolutivo. El equipo inspeccionó los maullidos de cinco especies salvajes, como el gato salvaje africano o el guepardo. Los datos indican que los maullidos de los gatos domésticos son mucho más diversos que los de sus primos salvajes, lo que apunta hacia una adaptación relativamente reciente.
Análisis acústico de un ronroneo de gato doméstico.
Crédito: Marisa Idolo
Esta transformación parece estar ligada a la domesticación. El hecho de vivir junto a los humanos, con sus hábitos y reacciones múltiples, ha favorecido presumiblemente a los gatos capaces de modular sus vocalizaciones. Los científicos precisan que esta maleabilidad vocal ayuda a los gatos a definir mejor su lugar en un entorno antropizado, moldeando sus mensajes según las situaciones.
Así, la comunicación vocal de los gatos se apoya en dos pilares complementarios. El ronroneo, estable y de baja frecuencia, funciona como una carta de identidad acústica, práctica para los intercambios sociales cercanos. Los maullidos, por su parte, privilegian el dinamismo y ofrecen una amplia paleta de sonidos para dialogar con los humanos.
Fuente: Scientific Reports