El telescopio espacial Nancy Grace Roman, ahora ensamblado en el centro de vuelo Goddard, impresiona por su ficha técnica y su potencial de procesamiento de datos. A modo de comparación, Hubble ha recopilado alrededor de 400 terabytes de datos en 35 años, mientras que Roman podría producir 500 cada año.
Previsto para un lanzamiento en septiembre de 2026, ocho meses antes de lo programado, este observatorio promete cartografiar el Universo como nunca antes. Su capacidad para capturar imágenes 200 veces más amplias que Hubble en una sola toma abre perspectivas inéditas para estudiar fenómenos cósmicos fugaces.
Ilustración del telescopio espacial Nancy Grace Roman escaneando el Universo.
Crédito: NASA
A diferencia del telescopio James Webb, especializado en el infrarrojo lejano, Roman observará en luz visible e infrarrojo cercano. Su instrumento de gran campo permite cubrir vastas porciones del cielo con una resolución moderada, ideal para detectar eventos rápidos como las ráfagas de radio o las supernovas. Este enfoque panorámico permitirá hacer descubrimientos inesperados, sin tener que apuntar precisamente a una región.
Además, Roman está diseñado para explorar los aspectos menos conocidos de nuestro Universo. Cartografiando miles de millones de galaxias en tres dimensiones, el instrumento mide la expansión cósmica y la distribución de la materia oscura. Los científicos esperan así restringir las propiedades de la energía oscura, que representa el 68 % del Universo. También medirá las distorsiones gravitacionales causadas por la materia oscura, aportando pistas sobre su naturaleza hasta ahora desconocida.
Ingenieros finalizando la integración del telescopio espacial Nancy Grace Roman en la sala blanca de la NASA.
Crédito: NASA/Jolearra Tshiteya
Un coronógrafo a bordo permitirá bloquear el brillo de las estrellas para obtener imágenes directas de exoplanetas. Este instrumento puede detectar planetas cien millones de veces más débiles que su estrella, un rendimiento cien a mil veces superior a los coronógrafos espaciales actuales. Podrá observar la luz reflejada por planetas similares a Júpiter en tamaño y temperatura, abriendo el camino al estudio de sus atmósferas.
Después de su finalización, Roman se someterá a pruebas finales antes de ser transportado al Centro Espacial Kennedy. Un lanzador Falcon Heavy de SpaceX lo llevará al punto de Lagrange L2, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Este lugar de relativa estabilidad, ya ocupado por los telescopios espaciales James Webb y Euclid, ofrece una vista más despejada que la órbita terrestre. La puesta en servicio debería durar unos meses.
Los preparativos han incluido simulaciones de vibraciones, temperaturas extremas y ruido intenso para garantizar la robustez del observatorio. Los equipos verifican los últimos sensores y los cierres de los escudos térmicos.
El telescopio espacial Nancy Grace Roman en proceso de ensamblaje.
Crédito: NASA/Michael Guinto
Fuente: NASA &
STScI News Release