Adrien - Domingo 1 Febrero 2026

🛰️ El objeto interestelar 3I/ATLAS vuelve a ser noticia con observaciones de TESS

Dotado de un amplio campo de visión, el observatorio espacial TESS monitorea continuamente grandes extensiones del cielo y registra las más leves fluctuaciones de luz. Su misión es descubrir mundos que orbitan alrededor de otras estrellas distintas a nuestro Sol, pero su uso se ha desviado recientemente para observar un objeto mucho más cercano, un visitante interestelar que atraviesa nuestro propio sistema.

Lo habrás entendido si lees regularmente Techno-Science.net: se trata de 3I/ATLAS.


La nave espacial TESS de la NASA avistó recientemente el cometa interestelar 3I/ATLAS, ilustrado aquí sobre un fondo estrellado.
Crédito: Inserción de TESS por NASA/cometa de fondo por Enrico Bellodi de Pexels/ensamblado por Kenna Hughes-Castleberry vía Canva pro

Entre el 15 y el 22 de enero, se dedicó una serie de observaciones al cometa 3I/ATLAS, que ahora se encuentra en fase de alejamiento. Las instantáneas tomadas durante este intervalo muestran un punto brillante moviéndose rápidamente frente a un fondo estrellado, dejando tras de sí una tenue estela. Esta información permitió luego a los astrónomos reconstruir su trayectoria con gran exactitud, ofreciendo así un retrato poco común de su comportamiento.


Un científico del MIT ensambló estas imágenes en una secuencia de video que abarca 28 horas, rastreando el recorrido del cometa. No obstante, aparece un salto temporal en la secuencia, causado por una interrupción debida a un modo de seguridad del satélite. A pesar de esta laguna, esta visualización facilita el examen de la actividad del cometa, como la eyección de polvo y gas, o incluso la velocidad de rotación de su núcleo.

Las mediciones indican una luminosidad de aproximadamente 11,5 en magnitud aparente para este objeto, haciéndolo cien veces menos perceptible que el límite visible a simple vista. Su observación requiere, por tanto, el uso de telescopios. Esta baja claridad explica también por qué el cometa permaneció invisible hasta julio de 2025, durante su acercamiento al Sistema Solar.


El cometa interestelar 3I/ATLAS aparece como un punto brillante con una cola en esta animación creada a partir de las imágenes de TESS, mostrando su movimiento durante 28 horas.
Crédito: NASA/Daniel Muthukrishna, MIT

Un detalle sorprendente radica en el hecho de que TESS había registrado el paso del cometa varios meses antes de su identificación oficial. Al explorar los archivos, los astrónomos pudieron localizar a este viajero interestelar y reconstruir su ruta. Si bien su origen preciso sigue sin determinarse, esta información aporta, no obstante, elementos sobre su composición y su largo periplo espacial.

Ahora accesibles al público a través de repositorios como el Mikulski Archive for Space Telescopes, las observaciones de enero ofrecen varias horas de datos para analizar. Los investigadores esperan descubrir en ellas patrones recurrentes en los cambios de luminosidad, susceptibles de aportar información adicional sobre las propiedades de 3I/ATLAS.

¿Qué es un cometa interestelar?


Estos objetos celestes no están ligados por la gravedad a nuestro Sol ni a ninguna otra estrella. Recorren la galaxia en trayectorias abiertas y a velocidades muy elevadas. A diferencia de los cometas residentes de nuestro Sistema Solar, estos visitantes provienen de otros sistemas estelares, transportando consigo materiales primordiales procedentes de regiones lejanas.


Su identificación es un fenómeno reciente, con solo unos pocos ejemplos confirmados como 3I/ATLAS. Estos cometas constituyen una oportunidad única para analizar la composición y los mecanismos físicos de objetos formados en entornos extrasolares. Sus núcleos, hechos de hielo, polvo y gas, se subliman al acercarse a una estrella como nuestro Sol, generando las colas luminosas que se observan.

Al estudiar su actividad, como la emisión de polvo y gas, los científicos pueden deducir información sobre su estructura interna y su pasado. Por ejemplo, la rotación del núcleo puede ser testimonio de colisiones anteriores o de influencias gravitacionales.

Estos cometas actúan como mensajeros naturales, portando también firmas químicas que podrían indicar diferencias o similitudes entre los sistemas estelares.

Fuente: Ciencia de la NASA
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