Un nuevo estudio geológico pone las cosas en claro sobre la formación de la cordillera de los Andes.
Un trabajo publicado en
Earth and Planetary Physics indica que los principales episodios de colisión entre las placas tectónicas habrían ocurrido antes de lo que sugerían los modelos, modificando así nuestra lectura de la evolución de esta imponente cadena montañosa.
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Para llegar a esta conclusión, unos científicos examinaron rocas volcánicas antiguas ubicadas en el norte de Colombia. Estas formaciones, que datan del Mioceno superior y tienen entre 12 y 6 millones de años, constituyen un registro de las fuerzas que modelaron la región.
El equipo empleó un análisis de la "fábrica magnética" (ver abajo) para reconstruir ese pasado. Este método examina la orientación de los minerales magnéticos en las rocas, lo que permite diferenciar las estructuras de origen volcánico de las deformaciones posteriores causadas por los movimientos de las placas.
Los resultados son elocuentes: muchas rocas poseen su fábrica magnética original, vinculada al movimiento del magma o a los flujos volcánicos. Por lo tanto, la alteración tectónica durante el Mioceno superior parece débil, lo que indica que la fase intensa de colisión continental se había terminado en su mayor parte antes de ese período.
Este reajuste temporal corrige los modelos actuales sobre el origen de los Andes. Permite comprender mejor cómo las interacciones entre placas esculpieron los paisajes y demuestra, al mismo tiempo, el interés de los métodos magnéticos en los entornos volcánicos para rastrear la historia geológica.
Las formaciones terrestres señaladas por las flechas corresponden a antiguas rocas magmáticas intrusivas, testigos potenciales de un vulcanismo activo en el norte de los Andes hace 10 a 20 millones de años.
Crédito: Beijing Zhongke Journal Publishing Co. Ltd.
Este enfoque podría encontrar aplicaciones en otras regiones montañosas. Traza un camino para trabajos comparables destinados a comprender los procesos tectónicos a escala global.
El análisis de la fábrica magnética
Esta técnica geofísica se basa en el estudio de la alineación de los minerales magnéticos en las rocas. Cuando se forman rocas volcánicas, sus minerales se orientan según las condiciones del momento, como la dirección del flujo del magma. Al escrutar esta orientación, los investigadores pueden establecer si la roca ha sido deformada por fuerzas tectónicas después de su solidificación.
La fábrica magnética funciona como una huella dejada por los eventos geológicos. Una orientación uniforme y coherente refleja generalmente el proceso volcánico inicial. Por el contrario, distorsiones o reorientaciones señalan una modificación posterior, a menudo debida a movimientos de placas o colisiones continentales.
Este método es particularmente eficaz en zonas volcánicas, donde las rocas se enfrían rápidamente, preservando así instantáneas precisas. Ayuda a datar las fases de deformación y a comprender mejor la secuencia de eventos tectónicos, ofreciendo así una herramienta complementaria a otras técnicas geológicas.
Concretamente, el análisis exige muestras cuidadosamente recolectadas y medidas en laboratorio. Los datos recogidos contribuyen a reconstruir las historias pasadas, como la de la formación de los Andes, al proporcionar pistas sobre la cronología y la intensidad de las fuerzas implicadas.
Fuente: Earth and Planetary Physics