Uno de los herbicidas más utilizados en el mundo podría ayudar a las bacterias peligrosas a sobrevivir a los tratamientos antibióticos. Cada año, la resistencia a los antimicrobianos contribuye a más de un millón de muertes. Investigadores sostienen que los herbicidas a base de glifosato desempeñan un papel en este fenómeno.
Para entender este vínculo, científicos recolectaron 68 cepas bacterianas en un humedal protegido en Argentina, cerca de campos agrícolas tratados con glifosato. También obtuvieron 19 cepas de hospitales locales y otras 15 de granjas y suelos expuestos a herbicidas. El objetivo: medir su resistencia a 16 antibióticos comunes, así como al glifosato puro y a herbicidas a base de glifosato.
El glifosato es el herbicida más vendido en el mundo.
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Los resultados muestran que las cepas hospitalarias, ya resistentes a varios antibióticos, también toleran altas concentraciones de glifosato. Aproximadamente el 74 % de ellas resisten a los carbapenémicos, una clase de antibióticos potentes utilizados como último recurso. Todas las cepas hospitalarias presentan una alta tolerancia al glifosato, lo que preocupa a los investigadores: si estas bacterias llegan a las aguas residuales, podrían proliferar en las zonas agrícolas tratadas.
En cuanto a las bacterias ambientales, también muestran una fuerte resistencia. En el delta del Paraná, donde no se utiliza herbicida en la reserva, géneros como
Acinetobacter y
Pseudomonas presentan una resistencia marcada al glifosato. Las cepas de
Enterobacter toleran hasta 80 mg/mL de glifosato. En cambio, los
Bacillus del suelo son muy sensibles al herbicida. Esto indica una selección natural relacionada con los herbicidas.
El árbol genético de las 102 cepas permitió al equipo descubrir que las bacterias más resistentes al glifosato suelen ser parientes cercanos, independientemente de su lugar de origen. Los mismos géneros se encuentran en el hospital, en los campos y en la reserva. Esto indica un posible intercambio de genes de resistencia entre estos ambientes, a través del ciclo del agua.
El glifosato sigue siendo controvertido: clasificado como probable carcinógeno por la IARC, está prohibido para uso doméstico en varios países europeos. Los autores recomiendan que todo pesticida sea evaluado por su capacidad para favorecer la resistencia a los antibióticos antes de su comercialización.
Fuente: Frontiers in Microbiology