El ginseng negro, un derivado vegetal obtenido mediante un tratamiento tradicional, podría abrir una nueva vía para frenar el envejecimiento de la piel. Trabajos de laboratorio muestran que su extracto actúa sobre procesos moleculares relacionados con la degradación del colágeno, lo que interesa directamente al campo de la dermatología.
Producido a partir del
Panax ginseng gracias a una preparación de cocción al vapor y secado repetido, el ginseng negro ve modificada su composición química. Esta transformación favorece la aparición de compuestos menos comunes, como los ginsenósidos Rg3, Rg5 y RK1, cuya actividad biológica parece más pronunciada que la de las moléculas presentes en los ginsengs blancos o rojos.
Imagen ilustrativa Pixabay
Para estudiar estos efectos, los investigadores utilizaron fibroblastos humanos, células importantes para la producción de tejido conjuntivo. Observaron que el extracto de ginseng negro disminuía la expresión de la MMP‑1, una enzima que degrada el colágeno, incluso a bajas concentraciones. Esta observación sugiere una posible protección de la arquitectura de la piel frente a señales inflamatorias, contribuyendo a mantener su firmeza.
Para completar estos resultados, se empleó un modelo de piel reconstituida en tres dimensiones. En este sistema, lesiones inducidas por SDS provocaron una respuesta inflamatoria, haciendo aumentar los niveles de prostaglandina E₂. La adición de un 0,1 % de extracto de ginseng negro redujo claramente estos marcadores y aumentó el TIMP‑1, un inhibidor natural de las enzimas de degradación. Estos datos indican un reajuste de los mecanismos de reparación tisular.
Un análisis molecular permitió identificar los ginsenósidos raros y estudiar su interacción con proteínas asociadas al envejecimiento inflamatorio. Estos compuestos presentan afinidades de unión alentadoras con varias dianas proteicas que intervienen en las vías de señalización inflamatoria, lo que respalda la idea de una acción directa sobre los procesos del envejecimiento cutáneo.
El conjunto de estos datos muestra un interés potencial del extracto de ginseng negro en formulaciones cosméticas y dermatológicas. Al actuar simultáneamente sobre la inflamación y sobre la preservación del colágeno, podría contribuir a mantener una piel más resistente y de apariencia más joven, mediante un proceso natural.
Fuente: Journal of Dermatologic Science and Cosmetic Technology