Adrien - Sábado 7 Febrero 2026

🌊 El deshielo de los icebergs no está generando en absoluto lo que se preveía

¿Cómo es que el hierro, normalmente esencial para la vida marina, no estimula el crecimiento de algas cuando proviene de los icebergs de la Antártida Occidental? Esta interrogante intrigante surge de una nueva investigación, publicada en Nature Geoscience, que cuestiona nuestras ideas sobre la capacidad del océano para absorber dióxido de carbono.

Al analizar testigos de sedimento extraídos del Océano Austral, un equipo de investigadores descubrió un vínculo inesperado entre la dinámica de la capa de hielo y la actividad biológica. Su trabajo muestra que, durante los períodos cálidos del pasado, el hierro aportado por los icebergs no aumentó la producción de algas como se anticipaba. Esta observación contradice la hipótesis de que un aporte mayor de este nutriente favorece sistemáticamente el crecimiento del fitoplancton.



El equipo descubrió que el hierro transportado por los icebergs frecuentemente se encontraba en una forma químicamente alterada, hecha poco soluble por procesos prolongados de meteorización. Torben Struve, autor principal del estudio, indica que esta configuración del hierro lo vuelve difícil de utilizar por las algas. En consecuencia, incluso en grandes cantidades, la productividad biológica no aumentó en las aguas ubicadas al sur del frente polar antártico.

Esta observación tiene repercusiones directas sobre la capacidad del Océano Austral para capturar dióxido de carbono. Normalmente, un mayor crecimiento de algas conlleva una absorción más fuerte de este gas de efecto invernadero. Sin embargo, el vínculo parece roto aquí, un mecanismo que podría influir en el clima futuro si la capa de hielo de la Antártida Occidental continúa su retroceso.

La sensibilidad de esta capa de hielo a las altas temperaturas se ilustra mediante los datos sedimentarios. Estos indican que durante el último período interglaciar, hace aproximadamente 130.000 años, una importante pérdida de hielo generó numerosos icebergs. Estos últimos transportaron sedimentos ricos en hierro hacia el océano, sin por ello dinamizar la vida marina.

Gisela Winckler, coautora de la publicación, precisa que la configuración química del hierro es determinante, y no solo su cantidad. Estos resultados modifican nuestra percepción de la bomba de carbono en esta zona, donde los aportes naturales pueden resultar menos eficaces de lo supuesto.

Con el calentamiento climático actual, un mayor adelgazamiento del hielo antártico podría reproducir estas condiciones pasadas. Tal situación podría disminuir la absorción de dióxido de carbono en el Pacífico sur, generando un mecanismo susceptible de intensificar las evoluciones climáticas. Los científicos observan de cerca esta tendencia para anticipar mejor las interacciones entre la criósfera y el océano.

Fuente: Nature Geoscience
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