Cédric - Lunes 19 Enero 2026

👶 El cristianismo introdujo los tatuajes faciales en bebés en la Edad Media

El análisis detallado de más de un millar de restos humanos en el valle del Nilo ha revelado una práctica hasta ahora desconocida: el tatuaje facial de niños muy pequeños durante los primeros siglos de la era cristiana. Este descubrimiento ha sido posible gracias a tecnologías de imagen avanzadas. Lejos de ser anecdótica, esta modificación corporal señala una profunda reorganización de los códigos culturales dentro de las poblaciones nubias medievales.

El estudio, publicado en PNAS, ha examinado restos humanos procedentes de tres sitios sudaneses: Qinifab, Semna Sur y Kulubnarti. Los investigadores emplearon la imagen multiespectral, un método capaz de detectar pigmentos bajo la superficie de pieles antiguas y resecas. Este enfoque permitió identificar marcas cutáneas en individuos cuya edad y estatus cuestionan los conocimientos establecidos sobre las prácticas corporales premodernas.


Reconstrucción artística de los tatuajes frontales de una joven (657-855 d.C.), proveniente de Kulubnarti.
Mary Nguyen. ©2025 UMSL


Una técnica innovadora revela la extensión de las marcas



La imagen multiespectral funciona capturando la reflexión de la luz a diferentes longitudes de onda, más allá del espectro visible. Aplicada a la arqueología, esta tecnología hace visibles detalles invisibles a simple vista, como los residuos de pigmentos orgánicos enterrados en la piel. Su uso en los restos del valle del Nilo ha sido determinante para localizar tatuajes que habían sido naturalmente desvanecidos por el tiempo y las condiciones climáticas.

Gracias a este método, el equipo pudo examinar 1 048 individuos con una precisión sin precedentes. Los resultados superaron las expectativas al documentar la presencia de tatuajes en 27 personas que vivieron entre los siglos VII y IX, un número que casi duplica los casos previamente conocidos en toda la región. Este enfoque complementa los estudios anteriores, a menudo basados en observaciones aisladas y frecuentemente fortuitas.

Entre los individuos tatuados figuran varios niños muy pequeños, incluido uno de aproximadamente 18 meses con rastros de tatuajes claramente visibles, y otro de 7 a 10 meses sobre el cual aún subsisten algunas dudas. La localización de los motivos en la frente y las sienes es particularmente llamativa. Este descubrimiento implica una práctica intencional y socialmente aceptada, realizada en sujetos muy jóvenes, lo que cuestiona directamente sus motivaciones y su significado cultural.

El cuerpo como testigo: el impacto del cristianismo en las prácticas nubias


Antes del siglo VII, los datos indican que el tatuaje en Nubia era principalmente patrimonio de las mujeres adultas. Los motivos, discretos y compuestos por puntos, adornaban las manos y los antebrazos, asociados con símbolos naturales o identitarios. El advenimiento del período cristiano parece haber modificado radicalmente esta tradición, ampliando las personas concernidas y desplazando las marcas hacia el rostro.


El sitio de Kulubnarti, ocupado entre los siglos VII y X, ilustra este trastorno. Cerca de un quinto de los individuos exhumados portan tatuajes, sin distinción de sexo o edad. Las marcas faciales, a menudo rombos o cruces simplificadas formadas por puntos, se convierten en signos visibles y expresivos. Esta mayor visibilidad sugiere una función nueva, probablemente relacionada con la afirmación pública de una pertenencia religiosa.

El análisis microscópico de los trazos también revela una evolución técnica. Los métodos parecen pasar de un punteado manual lento al uso de un instrumento más afilado, quizás una hoja, permitiendo aplicaciones más rápidas. Este cambio correlacionado con la difusión del cristianismo indica una adaptación de los saberes a nuevas exigencias simbólicas y a un mayor número de personas a marcar.

Autor del artículo: Cédric DEPOND
Fuente: PNAS
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