El observatorio Gemini Norte, ubicado en la cima del Mauna Kea, capturó un espectáculo raro en noviembre y diciembre de 2025. Su espejo de 8.1 metros permitió distinguir fragmentos luminosos desprendiéndose del cometa C/2025 K1 (ATLAS). Además, varios astrónomos, tanto profesionales como aficionados, también siguieron el evento alrededor del mundo durante este período, confirmando la ruptura progresiva del objeto.
Esta fragmentación está directamente relacionada con el paso cercano del cometa cerca del Sol en octubre de 2025. La fuerza gravitacional de nuestra estrella y el viento solar, un flujo constante de partículas, ejercieron una presión importante sobre este agregado de hielo y polvo. Estas condiciones extremas provocaron su dislocación en varios pedazos, como lo muestran las fotografías.
El cometa C/2025 K1 (ATLAS) fragmentándose, visto el 11 de noviembre de 2025 (izquierda) y el 6 de diciembre de 2025 (derecha) por el telescopio Gemini Norte.
Crédito: International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA/B. Bolin
En paralelo, las imágenes del astrónomo Gianluca Masi, publicadas en el sitio del
Virtual Telescope Project, mostraron particularmente tres, o incluso cuatro, fragmentos distintos. Por su parte, el observatorio de Asiago en Italia también confirmó la presencia de dos pedazos principales separados por aproximadamente dos mil kilómetros. Estas observaciones múltiples permiten reconstruir la cronología de la desintegración.
Este cometa, descubierto en mayo de 2025 por el sistema de alerta ATLAS, proviene muy probablemente de la nube de Oort. Esta región lejana, situada mucho más allá de la órbita de Neptuno, contendría miles de millones de cuerpos helados similares. Estos objetos representan objetivos de elección para los científicos, ya que constituyen vestigios poco alterados de la formación del Sistema Solar.
En efecto, los cometas de llamado 'período largo', como el C/2025 K1, están menos afectados por el calor y las radiaciones solares que visitantes más regulares como el cometa Halley. Su estudio ofrece así una visión más pura de las condiciones que reinaban hace varios miles de millones de años, cuando los planetas se estaban formando.
¿Por qué se fragmentan los cometas?
Los cometas no son bloques de roca sólida, sino más bien agregados frágiles, a menudo comparados con 'bolas de nieve sucia'. Su núcleo, que puede tener desde unos cientos de metros hasta varias decenas de kilómetros, es una mezcla poco compacta de hielos volátiles y polvos. Esta estructura es relativamente frágil.
Cuando un cometa se acerca al Sol, el calor intenso provoca la sublimación de los hielos en la superficie: pasan directamente del estado sólido al gaseoso. Esta desgasificación crea la cola espectacular del cometa, pero también ejerce una presión desde el interior hacia el exterior. Esta fuerza puede agrietar el núcleo si no es lo suficientemente coherente.
La fuerza gravitacional del Sol, particularmente fuerte durante un paso muy cercano (el perihelio), ejerce una tracción diferente sobre las partes de un núcleo irregular o ya fracturado. Este "efecto de marea" puede acentuar las fallas existentes y terminar separando pedazos, como se observa con el C/2025 K1.
La combinación del calor, la desgasificación y las fuerzas de marea solares constituye, por lo tanto, el principal mecanismo de fragmentación. Este proceso es natural y común a escala cósmica. La observación de tal evento en tiempo real permite a los astrónomos modelar mejor la estructura interna y la resistencia mecánica de estos objetos.
Fuente: NOIRLab